Por la tercera fecha del Torneo Clausura de la Liga Nicoleña, Argentino Oeste y Conesa igualaban 0-0 cuando, a los 38 minutos del primer tiempo, el árbitro Dylan Suárez le mostró la segunda amarilla a Federico “Chuky” Hernández por reiteradas protestas.
El futbolista reaccionó de manera inadmisible y agredió al árbitro con un golpe de puño dentro de la cancha.
Pero el episodio no terminó allí. Hernández ingresó posteriormente al vestuario de los árbitros y volvió a atacar a Suárez, propinándole una patada que impactó en el pecho y parte del rostro.
El partido fue suspendido.
Suárez se encuentra bien y ya realizó la correspondiente denuncia penal ante la Justicia.
El Colegio de Árbitros repudió enérgicamente lo sucedido, mientras que ahora será el Tribunal de Disciplina de la Liga Nicoleña de Fútbol el que deberá analizar los hechos y aplicar las sanciones correspondientes.
Una vez más, una pregunta que duele:
¿HASTA CUÁNDO?
El fútbol es pasión, competencia y emoción. La violencia no puede formar parte del juego.



