
Rocío Manetta Spadaro, mamá de Gaetano, técnica en Recursos Humanos, reflexóloga holística e incansable buscadora de capacitaciones para mejorar su conexión con su trabajo y brindar una mejor atención a quien lo solicita, fue durante mucho tiempo empleada de comercio en un local destinado a la venta de productos comestibles. Recuerda esa etapa con mucha nostalgia y agradece cuánto hizo crecer su lado humano haber formado parte de ese trabajo. Encontró en la lectura y el análisis de los pies, desde una mirada sensorial y holística, una manera de entender la vida, el mundo y por qué pasan las cosas. Se considera una afortunada por haber encontrado algo que le gusta hacer y poder trabajar de eso. En la actualidad tiene su propio espacio, donde ofrece sus servicios de reflexología, así como también un consultorio dentro de un centro odontológico, donde abarca otras terapias alternativas.
El comienzo del camino deseado: “Empecé queriendo ayudar a mi mamá a aliviar los dolores. Ella constantemente tenía dolores en la espalda y en las piernas. El concepto de reflexología comenzó por ahí. Una amiga me comentó que su jefa brindaba clases sobre eso y comencé a estudiar inmediatamente por mediados del 2019. Durante la pandemia no encontré cursos para profundizar sobre el tema, hasta que tiempo después, en un viaje al sur con mi pareja, ocurrió algo inesperado. Él me había regalado una sesión de terapia alternativa o complementaria, la cual obviamente elegí reflexología. Mientras estaba en la sesión, quien la estaba haciendo me toca una zona donde me produce un dolor muy fuerte, lo cual hizo que me diga: ‘si no empezás a decir lo que te molesta o te enoja, en 10 años vas a tener problemas de salud’, y eso fue la última prueba para que decida tomar este camino que mezcla el cuerpo, el conocimiento y las emociones, sabiendo que para conocer al otro, primero tenía que conocerme a mí”.
El concepto social actual de la reflexología: “La reflexología ya no es solo una sesión de masajes en donde te relajás y volvés con la rutina, es una posibilidad para mirarte internamente, conectar, entender lo que te pasa y empezar a generar hábitos que te hagan sentir mejor. He trabajado con personas que solamente hice el masaje y listo, y otras con las cuales generé un diálogo en relación a lo que percibía e intercambiamos puntos de vista para que en el futuro sientan más en plenitud la armonía en su cuerpo y en su vida”.
La comunicación por lo que hago: “Soy bastante autoexigente (quizás antes era mucho más) y me cuesta comunicar con claridad lo que hago. Obvio que todo está en mi cabeza y son cuestiones las cuales busco aprender y capacitarme constantemente, pero a veces me resulta difícil explicar los conceptos desde el plano holístico, ya sea porque socialmente no hay una creencia sólida, así como mi mente se llena de dudas. Debo seguir aprendiendo de este mundo en el cual estoy contenta y feliz”.
El origen que impulsa el hacer: “La emoción es la raíz de la reflexología. Si vos venís porque te duele la cabeza, existen masajes que sacan o alivian ese dolor, pero también existe una emoción que lo provoca y, si bien no se ejerce un trabajo psicológico, existe uno terapéutico muy fuerte en el cual, mediante el diálogo, se puede llegar a la raíz de las emociones que desencadenan el malestar y, una vez con ese conocimiento, vos tenés nuevas herramientas para afrontarlo”.
La emoción del presente: “Hoy toda la emoción se centra en mi hijo, verlo crecer, acompañar cada paso, haber formado una familia y un entorno que colabora de cara al futuro es lo que hace que siga cada día con más fuerza”.
La evolución del sentimiento que oficia de resiliencia: “Siempre me sentí una persona muy ligada a la tristeza y pensé que iba a convivir todo el tiempo con ella. Con la reflexología comprendí que todo puede cambiar o, mejor dicho, todo puedo cambiarlo, y es así como me lo propuse: tomando conciencia de mi potencial, estando en paz y armonía conmigo y con mi ambiente y, obviamente, teniendo muchas cosas por las que luchar y muchos objetivos por cumplir”.
Hay profesiones que las marca el deseo, otras la pasión y otras el destino. Existe un hilo conductor en este último concepto que hace que aflore en personas sensibles: cambio, transformación, conocimiento. Ser consciente de quién sos, de lo que podés tener y de cómo querés vivir representa una sumatoria de incomodidades en un camino que probablemente, a veces, se torne oscuro. De ese camino, Rocío hizo luz para lograr transformar lo que pesaba en algo que impulse, lo que sabía en algo que traiga calma y lo que hace en algo que ayude. Resiliencia, simpleza y ansias de futuro en crecimiento en todo aspecto, felicidad y tranquilidad. No tengas miedo por lo que vendrá, iluminá tu camino. Destino, ¿dónde estarás? ¡Que estés sonriendo!


