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Los nicoleños pagarán más caro por acceder a la Autopista

La Federación de Comercio e Industria cuestiona el cobro en Ramallo, pero omite la decisión que derivó camiones hacia ese distrito

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El presidente de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás, Andrés Bockl cuestionó el nuevo esquema de cobro para los camiones que circulen por Ramallo y advirtió que tendrá impacto sobre los costos logísticos y la competitividad de las empresas de la región.

La demanda es válida. Pero antes de discutir cuánto deberán pagar los transportistas, o si corresponde aplicar ese cobro, aparece una pregunta central: ¿por qué tantos camiones se ven obligados a circular por Ramallo y afrontar ese costo?

La respuesta remite a una decisión adoptada durante la gestión del exintendente, Manuel Passaglia.

En noviembre de 2021, el entonces secretario de Servicios Públicos y Tecnología, Carlos Capra, informó que, desde el 1° de diciembre, todos los camiones que debieran ingresar a empresas no ubicadas sobre la Ruta Nacional N° 188 tendrían que hacerlo por el Acceso Sánchez, en Ramallo.

Una vez cruzado el Arroyo Ramallo, debían continuar por avenida Savio hasta Bogado para acceder al Puerto y a establecimientos ubicados en la zona industrial.

Es decir, una parte de los transportistas que ahora enfrenta un nuevo costo en Ramallo no utiliza ese recorrido simplemente por elección: el esquema de circulación establecido en nuestra ciudad determinó ese ingreso para determinados destinos.

El impacto no se limita al nuevo cargo. Un análisis comparativo sobre los recorridos señala que, para un trayecto tomado como referencia, utilizar la alternativa por Ramallo puede representar aproximadamente 19 kilómetros adicionales por tramo frente a la conexión directa por la Ruta N° 188.

Ese punto adquiere relevancia frente al argumento de Bockl sobre la competitividad. Si agregar un nuevo costo al transporte puede perjudicar a las empresas, también cabe analizar cuánto inciden los kilómetros, tiempos y gastos adicionales derivados del esquema de circulación que San Nicolás mantiene para el tránsito pesado.

La discusión aparece, además, en un escenario laboral complejo, donde la competitividad y los costos de la actividad productiva adquieren especial relevancia.

El planteo tampoco implica desconocer que la restricción original fue fundamentada en razones de seguridad vial. La cuestión que reaparece cinco años después es otra: si las condiciones y consecuencias de aquella decisión fueron revisadas y si el recorrido vigente continúa siendo la alternativa más conveniente para una ciudad industrial y portuaria.

Las declaraciones del titular del titular de la Federación de Comercio e Industria, entonces, abren un debate que no termina en Ramallo. Antes de cuestionar únicamente el costo que ahora aparece sobre ese recorrido, Bockl debería proponer analizar por qué tantos camiones nicoleños deben utilizarlo y cuánto le cuesta esa decisión al entramado productivo local.

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