Historias

Sergio “Oveja” Hernández con Leo Montero: el paso del éxito al fracaso en el básquet y su admiración por Scaloni, Messi y Ginóbili

El histórico entrenador de la Selección argentina de básquet fue entrevistado por Leo Montero y repasó distintos momentos de su carrera. Además, reflexionó sobre el liderazgo, el miedo a perder y la presión del alto rendimiento.

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Sergio “Oveja” Hernández es uno de los entrenadores más importantes de la historia del básquet argentino. A lo largo de su carrera atravesó momentos de enorme éxito, pero también derrotas, despidos y situaciones personales que lo obligaron a detenerse y replantearse algunas cosas.

En una charla con Leo Montero en “Random”, el entrenador habló sobre su recorrido, el peso de las expectativas y las dificultades que también aparecen detrás de los grandes triunfos.

“Soy una persona que no se puede quejar de la vida. Todo lo contrario. Soy un agradecido”, aseguró Hernández al ser consultado sobre su presente. Y explicó que, pese a los momentos buenos y malos, intenta mantener una mirada de gratitud sobre su recorrido.

De ser campeón de América a quedarse sin trabajo en apenas diez meses

Uno de los puntos centrales de la charla fue la velocidad con la que puede cambiar la realidad de un entrenador de élite. Hernández puso como ejemplo su experiencia reciente en Flamengo: pasó de conquistar el campeonato de América y estar considerado una pieza fundamental del proyecto a ser despedido apenas unos meses después.

“Pasé de estar con una copa en la mano, ser el equipo número uno de América y que la gente de Flamengo pensara que me iba a quedar diez años, a que pidieran que me echen porque perdimos un partido por 30 puntos”, recordó.

Para el entrenador, esa montaña rusa forma parte de una profesión en la que las exigencias son permanentes. “El camino siempre es pesado, no importa la edad ni la experiencia que tenga”, explicó.

Hernández también remarcó que ganar no es sencillo y que detrás de cada éxito existe un enorme desgaste. “El camino a ganar es doloroso. Hay mucha presión. Hoy todo el mundo está esperando que ganes y generalmente ya sos candidato antes de jugar”, sostuvo.

“No te acostumbrás al camino”: el lado más difícil del alto rendimiento

Hernández explicó que, con el paso de los años, aprendió a convivir con los cambios de su profesión, aunque eso no significa que las derrotas dejen de afectarlo. “No te acostumbrás. Podés estar preparado para lo bueno y para lo malo, pero el camino siempre es pesado”, afirmó.

En ese sentido, contó una situación que vivió después de ser despedido de Flamengo. El entrenador tenía su casa en Buenos Aires y, luego de una derrota ante Obras, recibió la noticia de que ya no continuaría al frente del equipo brasileño. Apenas unas horas después estaba en su hogar junto a sus hijos, mientras el plantel que había dirigido hasta ese momento continuaba compitiendo. “Dos días después estaba mirando a mi equipo por televisión. Era mi equipo con el que convivía desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche”, relató.

La presión, el ego y la diferencia entre ser joven y tener experiencia

Durante la conversación, Hernández también reflexionó sobre cómo cambió su manera de ejercer el liderazgo con el paso de los años. Cuando era joven, contó, tenía una mayor inconsciencia que le permitía tomar decisiones sin pensar demasiado en las consecuencias.

“Cuando yo dirigía con 28 años hacía lo que quería. Ponía un jugador, sacaba otro, presionaba, no presionaba, cambiaba los sistemas y no pensaba si me iban a criticar o si un jugador se iba a enojar conmigo”, recordó.

Con el tiempo, esa audacia fue reemplazada por una mirada más reflexiva. Sin embargo, aclaró que no se trata de eliminar el ego, sino de aprender a manejarlo.

“El ego es necesario. Es como el estrés: es necesario. Si no tenés ego, no vas a poder competir de la manera necesaria”, explicó. Y agregó que el desafío consiste en encontrar un equilibrio: utilizarlo como impulso sin permitir que domine las decisiones.

Para Hernández, además, un buen líder no debe intentar convertirse en otra persona. “Una de las maneras de traicionarse rápidamente es querer ser como otro. No ser vos”, resumió.

Su difícil experiencia en Zaragoza: “No podía reírme”

Uno de los momentos más personales de la entrevista apareció cuando Montero le preguntó por su etapa en Zaragoza, España. Hernández reconoció que durante ese período atravesó un profundo malestar emocional que incluso lo llevó a alejarse del equipo.

El entrenador explicó que aquella situación estuvo atravesada por la pandemia, la soledad de vivir en otro país y la presión propia de su trabajo.

“Se juntaba la soledad. Al final es una actividad en la que vos sos extranjero, estás bajo presión y terminás tu trabajo sin tener una vía de escape. Entrás a tu casa, cerrás la puerta y estás solo contra vos”, describió.

Hernández contó una escena que, con el tiempo, se convirtió en una imagen muy significativa de lo que estaba viviendo. Durante la pandemia salió a caminar por las calles de Zaragoza y observó a las personas reunidas en bares y terrazas.

“Yo miraba y veía a la gente tomando algo en grupo, riéndose. Y decía: ‘¿De qué se ríe esta gente? ¿No tiene un partido dentro de dos días?’”, recordó entre risas.

Pero detrás de la anécdota había una situación mucho más profunda: “Yo no me podía reír”.

El entrenador contó que había llegado a un punto en el que sentía miedo de no estar a la altura y temor a perder, algo que, según reconoció, terminó siendo paralizante.

“Hay un miedo que sirve de motorcito. Es esa cosa de ‘no puedo perder’ y te hace doblar la energía. Pero hay otro miedo que ya es paralizante. Ese te liquida”, explicó. También destacó la importancia que tuvo para él hacer terapia para poder comprender lo que estaba atravesando.

“Me hubiese gustado hacer pie firme en Europa”

A pesar de todo lo vivido, Hernández aseguró que todavía tiene objetivos profesionales pendientes. Uno de ellos es volver a dirigir en Europa y tener la posibilidad de establecerse allí de manera más prolongada.

“Me da bronca competitiva no haber podido instalarme ahí porque sé que muchos entrenadores argentinos tenemos calidad de sobra para estar ahí”, sostuvo.

Por eso, cuando Montero le preguntó si le gustaría volver a dirigir, su respuesta fue contundente: “Sí, me gustaría”.

Su admiración por Scaloni: “El deporte argentino necesitaba a alguien como él”

Hernández también se refirió a Lionel Scaloni y destacó la manera en la que el entrenador de la Selección argentina logró construir una identidad. Aunque reconoció que no tiene una relación cercana con el técnico, aseguró que siente una enorme admiración por su trabajo.

“Creo que es un gran hallazgo. Llegó en el momento justo. El deporte argentino y la sociedad argentina estaban necesitando a alguien así”, afirmó.

Para Hernández, una de las grandes virtudes de Scaloni fue conseguir que el equipo desarrollara una identidad reconocible. Destacó que la Selección logró sostener una idea de juego basada en el funcionamiento colectivo, la posesión y el respeto por un determinado estilo.

Incluso reivindicó el subcampeonato del mundo y cuestionó la mirada exclusivamente resultadista: “Una vez gana cualquiera. Conseguir que tu equipo juegue todos los días igual es mucho más difícil”.

La comparación entre Messi y Ginóbili

Uno de los momentos más interesantes de la charla fue cuando Hernández comparó a Lionel Messi con Emanuel Ginóbili, dos de los máximos referentes deportivos argentinos.

“Los dos van por el mismo lado. Están enfocados en la búsqueda de la excelencia, en el verdadero alto rendimiento”, señaló.

Para el entrenador, ambos tienen una característica que los diferencia: la capacidad de hacer cosas que parecen imposibles incluso dentro de un contexto de máxima exigencia. “Después ambos tienen esa cosa inexplicable que solo tienen los genios”, afirmó.

Hernández también rechazó la idea de que un deportista de ese nivel simplemente necesite libertad absoluta para desarrollar su talento. Por el contrario, explicó que detrás de la creatividad de Messi o Ginóbili existe una estructura colectiva que les permite explotar sus condiciones.

“Hay un mito de que hay que darle la pelota al genio y dejarlo jugar. Messi hace lo que quiere porque el entrenador y los compañeros le crean un escenario favorable”, explicó. Y citó una frase de Julio Velasco para explicar esa idea: “La creatividad se potencia en el orden, no en el caos”.

Kobe Bryant, un ídolo que se convirtió en alguien cercano

Montero recordó la relación que Hernández construyó con Kobe Bryant, uno de los grandes ídolos de la NBA. El entrenador habló del vínculo que mantuvo con el exjugador de Los Angeles Lakers y algunas situaciones que compartieron. “Yo lloré como un chico. Fue un día muy, muy triste”, reconoció, sobre el día en que el estadounidense murió en un accidente de helicóptero junto a su hija mayor y otros ocupantes.

“A la muerte no le tengo miedo; a la de mis seres queridos, diez”

Sobre el final de la entrevista, Montero le pidió que pusiera en números sus temores. Hernández sorprendió con una respuesta: aseguró que a su propia muerte le tiene “cero” miedo. Sin embargo, reconoció que existe otro temor que sí lo preocupa: el paso del tiempo.

“Le tengo un poco de miedo a la vejez”, admitió. Su preocupación, explicó, está relacionada con el deterioro físico y con la posibilidad de perder capacidades.

Pero si se trata de la muerte de sus seres queridos, la respuesta fue completamente diferente: “Diez”.

Fuente: Con informacion de TN

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