Deportes

“El fútbol es todo para mí”

Con 17 años, Enzo González, el pibe de Barrio Cooperación, se ganó un lugar en la Primera de Somisa. Figura y autor de un golazo ante Belgrano, dejó atrás una etapa en la que había perdido las ganas de jugar y hoy vuelve a disfrutar de la pelota mientras persigue el sueño de convertirse en futbolista profesional

banner-noticia
banner-noticia

Enzo Axel González tiene 17 años, le dicen “Monito” o “Mono” y el último domingo firmó una de esas actuaciones que marcan un antes y un después en la carrera de un juvenil. Titular en un plantel amplio y competitivo como el de Somisa, fue una de las grandes figuras de la fecha 9 del Torneo Clausura de la Liga Nicoleña. En el Camping, ante Belgrano, convirtió un golazo para sellar el 2-0 visitante y contribuir a una victoria de enorme valor: el equipo somisero le quitó el invicto al Rojo y lo superó en la tabla del Clausura.

Pero detrás de esa conquista y de su presente futbolístico hay una historia que merece ser contada. Porque el crecimiento del pibe del humilde Barrio Cooperación no se mide solamente en goles, minutos en cancha o actuaciones destacadas. También se explica por su capacidad para atravesar momentos personales difíciles, recuperar la motivación y volver a encontrar en el fútbol ese lugar donde todo parece acomodarse.

Su historia con la pelota comenzó temprano. A los cuatro años empezó a jugar en el club San Nicolás, con chicos de una categoría superior. Allí permaneció hasta el final de la etapa del baby fútbol. Después apareció la posibilidad de incorporarse a Regatas, con una beca que parecía encaminada, pero a último momento cambió de decisión y terminó jugando en La Emilia, donde le habían ofrecido sumarse.

El camino siguió hasta llegar a Somisa, un club en el que hoy disfruta de un lugar importante. Con apenas 17 años, se abrió paso en un plantel que exige competencia y respuestas. Y en una tarde decisiva, ante uno de los rivales más fuertes del campeonato, demostró que está preparado para asumir responsabilidades.

El recorrido, sin embargo, no fue lineal. Durante el año pasado, Enzo atravesó un período en el que las ganas de jugar y entrenar comenzaron a desaparecer. No se trataba de una cuestión futbolística, sino de algo mucho más profundo.

“Tenía altibajos emocionales. Ya me venía pasando. Me sentía mal mentalmente, cansado de todo” —reconoció al recordar aquella etapa.

La sinceridad de sus palabras permite dimensionar lo que significó volver a ponerse de pie. Hubo días en los que, incluso mientras entrenaba con normalidad, el malestar aparecía de golpe y las lágrimas llegaban lejos de las miradas de sus compañeros.

“El fútbol es lo que también, cuando estoy mal o tengo problemas, me libera de todo. En parte también hablé con algunos profes. Ellos saben que a veces estaba entrenando normal y largaba una llorada escondido. Por ahí algún profe se daba cuenta y siempre estaban al pie del cañón para darme una mano y aconsejarme, la verdad”, contó.

En ese acompañamiento encontró una ayuda importante para atravesar los días difíciles. Sus profesores estuvieron atentos, escucharon y ofrecieron consejos cuando más los necesitaba. Y el fútbol, que por momentos había dejado de entusiasmarlo, volvió a convertirse en un refugio, una motivación y una razón para seguir adelante.

Hoy, cuando habla de la pelota, no deja lugar a dudas sobre el lugar que ocupa en su vida.

“El fútbol es todo para mí. No falto a una práctica, me gusta ir a la cancha y entrenar. Siento que te saca de problemas de la calle y, aparte, me gusta. Es lo más lindo”, confiesa.

El presente también le regala experiencias que hasta hace poco podían parecer lejanas. Ser titular en Primera con 17 años ya representa un logro importante. Hacerlo al lado de Emiliano Vecchio, un futbolista de reconocida trayectoria, le agrega un valor especial.

Para Enzo, compartir equipo con el talentoso mediocampista es motivo de orgullo, pero también una oportunidad para aprender.

“Es un orgullo que haya jugado en todos lados y que yo esté jugando con él. Siempre me aconseja y me habla afuera. Un jugador con la jerarquía como él, un orgullo” expresó.

La presencia de Vecchio y la confianza que viene recibiendo en Somisa forman parte de un crecimiento que se construye día a día. González no llegó hasta acá solamente por su juventud o por sus condiciones: se ganó un espacio en la cancha y respondió cuando le tocó jugar. Su actuación ante Belgrano, coronada con un golazo, fue una muestra contundente de ese presente.

A la hora de imaginar el futuro, Enzo tiene un objetivo claro: convertirse en futbolista profesional. No lo plantea como una fantasía lejana, sino como el sueño que alimenta su esfuerzo cotidiano.

“Mi sueño es ser jugador profesional. Es lo único que me queda, es el fútbol y lo que amo hacer”, afirmó.

Pero sus aspiraciones no terminan dentro de una cancha. En su manera de entender la vida aparecen valores que considera fundamentales y un deseo que va mucho más allá de cualquier logro deportivo.

“En la vida, la humildad y el respeto, del más chico al más grande, siempre intento llevarlos. Y un sueño de la vida es ayudar a toda mi familia y a mis seres queridos”, confesó sin dudar.

El golazo ante Belgrano, la titularidad en un equipo competitivo y el reconocimiento como una de las figuras de la fecha son parte de una historia que recién empieza. El Monito tiene 17 años, un camino por recorrer y un sueño enorme por delante.

El humilde Barrio Cooperación, sus primeros pasos en el club San Nicolás, las experiencias que lo formaron y los profesores que lo acompañaron son parte de ese recorrido. Hoy, con la camiseta de Somisa, disfruta de jugar, competir y crecer.

Porque detrás del juvenil que festejó un gol decisivo hay un pibe que encontró en el fútbol mucho más que una pelota: un lugar al que volver, una pasión que recuperar y una ilusión por la que vale la pena seguir trabajando.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior