
La política suele acelerar sus proyectos cuando se acercan los tiempos electorales. Sin embargo, las aspiraciones de futuro también abren una discusión sobre las respuestas del presente. En San Nicolás, el reciente anuncio de Santiago y Manuel Passaglia de avanzar con una propuesta para competir por la Presidencia y la Gobernación bonaerense en 2027 vuelve a poner en primer plano una pregunta: ¿qué capacidad de proyectar un modelo de gestión para millones de argentinos puede demostrar un espacio político cuando todavía enfrenta demandas sin resolver en la ciudad que gobierna desde hace años?
La familia Passaglia lleva más de una década al frente del Municipio: primero Ismael, luego Manuel y actualmente Santiago. Ese recorrido supone años de gestión y distintas oportunidades para planificar el funcionamiento de la ciudad. Ahora, mientras buscan ampliar su horizonte político y presentar la experiencia local como referencia para otros distritos, los reclamos vinculados con la salud continúan entre las preocupaciones de los vecinos.
El acceso a la atención, una demanda pendiente
Uno de los problemas que se repite es la dificultad para conseguir turnos médicos, especialmente en determinadas especialidades. Hay personas que deben esperar durante períodos prolongados para acceder a una consulta y otras que se encuentran directamente con la falta de disponibilidad.
Detrás de cada demora hay alguien que necesita un diagnóstico, continuar un tratamiento o resolver una situación de salud que no siempre puede esperar. Por eso, los anuncios de hospitales o la enumeración de servicios no alcanzan si después el vecino no logra acceder a la atención que necesita.
A esa situación se suma la discusión por los centros de salud barriales y los dispensarios. Los cuestionamientos apuntan a cierres, reducciones y cambios en la atención de espacios que cumplían una función importante para quienes viven lejos de los principales establecimientos sanitarios.
Cuando una consulta básica, un control pediátrico o la búsqueda de medicamentos obliga a trasladarse hasta otro punto de la ciudad, la dificultad deja de ser solamente organizativa. También representa un obstáculo concreto para las familias que dependen de la atención pública y que no siempre cuentan con los medios para movilizarse.
La Comisión de Salud, entre los reclamos y la falta de quórum
La situación también genera interrogantes en el ámbito legislativo. Según pudo saber COSA CIERTA, la Comisión de Salud del Concejo Deliberante lleva meses con dificultades para reunirse por falta de quórum.
El espacio está integrado por ocho concejales: cuatro de HECHOS y cuatro de la oposición. Para funcionar necesita al menos cinco presentes. De acuerdo con los testimonios recibidos, los representantes oficialistas no estarían asistiendo regularmente y su presencia se produciría principalmente cuando hay iniciativas del Ejecutivo para tratar y aprobar.
Si la situación ocurre de la manera denunciada, los reclamos y proyectos vinculados con la salud pierden un ámbito fundamental para su discusión.
La pregunta es inevitable: ¿qué lugar ocupan las necesidades sanitarias de los vecinos entre las prioridades de quienes tienen la responsabilidad de legislar? Una comisión no debería funcionar únicamente cuando hay que acompañar una iniciativa del Gobierno municipal. También debe ser un espacio para abordar problemas, debatir propuestas y dar seguimiento a los reclamos.
La salud no puede quedar relegada porque no forme parte de la agenda política del momento.
Las dificultades también alcanzan al sector privado
El sector privado tampoco está exento de problemas. En distintas oportunidades surgieron reclamos laborales en clínicas y sanatorios locales, entre ellos cuestionamientos por demoras salariales, faltantes de insumos y dificultades para cubrir guardias médicas.
Son situaciones que también repercuten en el funcionamiento general del sistema sanitario. Cuando los establecimientos atraviesan dificultades para sostener sus servicios, quienes dependen de esa atención pueden verse afectados.
La gestión local, bajo la misma vara
Administrar una provincia o un país implica responsabilidades mucho más amplias que las de un municipio. Pero esa diferencia no convierte a la gestión local en un asunto menor. Por el contrario, es el primer ámbito en el que un dirigente puede demostrar cómo responde ante las necesidades concretas de la población.
Y la salud es uno de los terrenos donde esas respuestas no pueden medirse solamente por anuncios, obras o discursos, sino por la posibilidad real de conseguir un turno, recibir atención a tiempo y contar con un centro sanitario cerca de casa.
Los Passaglia plantean ahora una alternativa para llegar a los espacios de mayor poder político del país y de la provincia, con un discurso que promete soluciones y cuestiona a quienes llevan años ocupando cargos públicos sin resolver los problemas de la sociedad. Esa misma vara también puede aplicarse a su propia trayectoria.
Después de tantos años de gestión familiar, las demandas que persisten en San Nicolás forman parte de un balance que no puede quedar afuera de la discusión.
Antes de hablar de transformar la Argentina o de hacerse cargo de los problemas de los 135 municipios bonaerenses, también corresponde mirar lo que sucede en casa. En San Nicolás todavía hay vecinos que esperan respuestas en materia de salud.
La discusión no pasa solamente por las aspiraciones electorales de dos dirigentes, sino por una pregunta cercana para la comunidad nicoleña: si todavía hay necesidades básicas que no encuentran solución en la ciudad, ¿con qué resultados concretos pretenden presentar ese modelo como una experiencia para gobernar a los demás?
El desafío de los Passaglia no pasa únicamente por instalar nuevos nombres y proyectos en el escenario político, sino también por mostrar el balance de estos años de gestión. La trayectoria de un dirigente no se construye solamente con anuncios sobre lo que pretende hacer a futuro: también queda expuesta en las decisiones que tomó, en las prioridades que eligió y, sobre todo, en aquellas cuestiones que todavía siguen sin resolverse.



