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“A juntarse entre cuatro, el Uber sale más barato”: El drama de los nicoleños para ir a trabajar tras el nuevo aumento

Con el boleto mínimo rozando los $1.700, un empleado de comercio ya destina más de $160.000 mensuales solo en transporte. Crece el malestar contra la empresa Vercelli y el Concejo Deliberante por un servicio que los vecinos califican de "lujo" por su costo, pero deficiente en su estado.

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Desde este miércoles 1 de abril, viajar en colectivo en San Nicolás se ha transformado en un condicionante directo para el bolsillo del trabajador. La nueva tarifa de $1.697,73 impacta de lleno en quienes deben cumplir horarios partidos, obligándolos a realizar hasta cuatro viajes diarios. El cálculo es alarmante: un sueldo promedio de comercio ve licuado casi el 14% de sus ingresos solo para garantizar la presencia en el puesto de trabajo.

El monopolio bajo la lupa

El incremento, que llevó el pasaje de $1.648,02 a casi $1.700 en apenas un salto, vuelve a poner el foco en la empresa Vercelli, prestataria del monopolio del transporte urbano en la ciudad. El descontento de los usuarios no solo radica en el precio, sino en la disparidad entre lo que se paga y la calidad del servicio recibido.

En las redes sociales, el término “lujo” se repite con ironía entre los nicoleños para describir un boleto que es de los más caros del país, mientras las unidades presentan un estado de conservación cuestionable.

El grito de los usuarios: Testimonios del hartazgo

El malestar se canaliza a través de denuncias cruzadas que apuntan tanto a la empresa como al poder político local. Los testimonios recogidos en las últimas horas reflejan una búsqueda desesperada de alternativas:

  • Alternativas al transporte público: “A juntarse entre 4 personas, viajar en Uber sale más barato y se viaja puerta a puerta”, sugiere un vecino, reflejando cómo el transporte ilegal o de plataformas empieza a ganarle la pulseada al sistema oficial por costos.
  • Críticas al estado de las unidades: Con sarcasmo, los usuarios denuncian la falta de mantenimiento: “¡Un lujo! No tendrán aire acondicionado, pero al menos tienen ventilación por el piso; las malas lenguas dirán que el piso está roto”.
  • Apuntados por el aumento: El enojo también se dirige al arco político. “¿Algún concejal de los que levantan la manito para apoyar a Vercelli puede decir algo?”, cuestionan, mientras otros vinculan directamente la aprobación de las subas con los intereses de la empresa.

Un costo de vida insostenible

Para un laburante que percibe un básico de poco más de un millón de pesos, los $162.982 mensuales que demanda el colectivo representan una porción que compite directamente con el alquiler o la canasta básica de alimentos.

La realidad es cruda: en San Nicolás, el acceso al trabajo ya no es solo una cuestión de voluntad o capacitación, sino de capacidad financiera para costear el traslado. Mientras tanto, el “monopolio” sigue ajustando sus planillas bajo el aval de un Concejo Deliberante que, según los vecinos, parece “mirar para otro lado”.

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