El paisaje costero de San Nicolás de los Arroyos sigue transformándose. Con una marca de 0,63 metros, el Río Paraná alcanzó su punto más bajo en lo que va de 2026, dejando al descubierto bancos de arena y complicando la operatoria en las zonas de calado bajo. Según el Instituto Nacional del Agua (INA), la situación responde a la falta de recarga en el Alto Paraná y a un aporte regulado desde las represas que no logra compensar el déficit hídrico.
Alivio en camino: ¿Qué dice el SMN?
Sin embargo, el escenario estático de las últimas semanas podría cambiar en el corto plazo. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha anticipado un cambio en las condiciones para las próximas horas en San Nicolás y la región. Se prevé el avance de un frente que traería fuertes lluvias y chaparrones, con una probabilidad de importantes precipitaciones que asciende durante la tarde y noche de este lunes y se extiende hacia la madrugada del martes.
Aunque los acumulados previstos para la zona no serían suficientes para revertir la bajante histórica de forma inmediata, la llegada de agua sobre el área de aporte directo es recibida con alivio por el ecosistema local y los sectores productivos que dependen del río.
El impacto en el ecosistema y la costa nicoleña
Esta bajante prolongada no solo altera la postal del Paseo Costanero, sino que golpea directamente el corazón de nuestra biodiversidad. Con el agua tan retirada, los riachos internos de las islas se secan, interrumpiendo los ciclos de desove y alimentación de especies autóctonas como el sábalo y la boga, que quedan atrapadas en lagunas de poco calado. Por otro lado, la bajante obliga a las plantas de captación de agua potable de la ciudad a trabajar bajo una exigencia técnica extrema para succionar el caudal necesario, lo que a veces puede traducirse en una menor presión en los hogares. Mientras tanto, en los clubes náuticos, el retroceso del río deja los muelles “en el aire”, exponiendo estructuras que habitualmente el Paraná protege, y transformando las bajadas de lanchas en una tarea casi imposible para los nautas locales.
Navegación y precaución
Mientras se aguarda que el agua caída impacte en los niveles hidrométricos, desde Prefectura recomiendan a los navegantes deportivos y comerciales extremar los cuidados. La presencia de obstáculos que habitualmente quedan sumergidos y el estrechamiento de los canales de navegación son los principales riesgos ante esta marca de menos de un metro.
El “Gigante” brazo del Paraná hoy se ve pequeño en nuestra zona, pero la mirada de la ciudad está puesta en el cielo: las próximas horas serán determinantes para ver si el río logra, finalmente, iniciar un proceso de estabilización y recuperación.



