La brecha entre el despacho municipal y la calle volvió a quedar en evidencia esta mañana en Barrio California. A través de un comunicado oficial, la gestión de Santiago Passaglia celebró la finalización de una etapa de pavimentación, asegurando una mejora en la calidad de vida de los residentes. Sin embargo, al recorrer la zona, el paisaje es otro: el asfalto prometido resultó ser una capa de mejorado con ripio y brea; faltan los cordones cuneta y las bocacalles son inexistentes. Para los vecinos, no se trata de progreso, sino de una maniobra publicitaria que ignora las necesidades estructurales básicas.
El contraste de las “dos realidades”
El comunicado emitido por el Palacio Municipal destaca que las obras en Barrio California permiten una “mejor conectividad” y “facilitan el acceso a servicios esenciales”. No obstante, la reacción de la comunidad fue inmediata y contundente. Los residentes no tardaron en manifestar su indignación, señalando que la obra está lejos de ser lo que se promociona en las gacetillas de prensa.
“No es pavimento, es un mejorado, no confundan”, advirtió un vecino, poniendo blanco sobre negro respecto a la calidad de los materiales utilizados. Según denuncian, lo que el Municipio denomina “pavimentación” es, en la práctica, un tratamiento precario que carece de la infraestructura complementaria necesaria para garantizar su durabilidad.
Sin cordón cuneta no hay obra terminada
Uno de los puntos que mayor malestar generó es la ausencia de los cordones cuneta y las bocacalles. Estas estructuras son fundamentales para el correcto escurrimiento del agua y para evitar que el material depositado se deteriore con las primeras lluvias. “Alguien que le diga a Santi que le faltaron los cordones y las bocacalles”, ironizaron los vecinos, apuntando directamente a la responsabilidad del intendente en la supervisión de los trabajos.
La disparidad en la ejecución de la obra también es motivo de reclamo. Mientras se anuncia el paso de las cuadrillas a Barrio Colombini para la próxima semana, en California la sensación de abandono persiste. “Solo le pusieron mejorado a unas cuadras. La otra parte del barrio seguimos con la tierra y el barro, una vergüenza”, relató otra vecina, exponiendo que el “plan integral” municipal deja sectores enteros desamparados.
Servicios deficientes y dirigencia ausente
El reclamo de Barrio California no termina en el asfalto. Los vecinos aprovecharon la oportunidad para denunciar que el acceso al gas natural sigue siendo un privilegio de pocos y que la representación barrial no cumple su función. “El que supuestamente es el presidente del barrio, junto con la comisión, ni la cara les conocemos”, sentenciaron, reflejando una desconexión total entre los representantes, el Municipio y la realidad de los frentes de sus casas.
En definitiva, lo que se presenta como una revalorización de los barrios nicoleños es visto por los vecinos de California como una entrega de “ripio por asfalto”. En la ciudad que se pretende vender como moderna y de vanguardia, los ciudadanos de a pie siguen reclamando lo que ya pagaron con sus impuestos: obras de calidad, completas y sin relatos que maquillen la realidad.



