
Según los datos, al 31 de diciembre de 2024 había 121.443 personas privadas de la libertad en el sistema penitenciario argentino. Esto representa una tasa de 258 personas presas cada 100.000 habitantes, la más alta desde que existen registros sistemáticos.
El informe explica que el aumento de personas encarceladas viene dándose de forma constante desde hace unos 25 años, con un crecimiento promedio anual del 6 %. Solo en 2020, en el contexto de la pandemia de Covid-19, se registró una baja momentánea.
Sin embargo, en 2024 la curva volvió a subir con más fuerza: La población carcelaria creció un 7,1 %, por encima de la tendencia histórica.
El CNPT también advierte sobre un problema clave: La sobrepoblación. A pesar de que se ampliaron plazas en distintos servicios penitenciarios, el sistema funciona al 130,2 % de su capacidad. En términos simples, donde hay lugar para 100 personas, hoy hay 130.
En cuanto a San Nicolás, la UP3 cuenta con 990 presidiarios, mientras que el cupo de población de la unidad es de 358 personas lo cuál indica un 174.3% de sobrepoblación.
Esta situación impacta directamente en las condiciones de detención, el acceso a la salud, la posibilidad de estudiar o trabajar dentro de las cárceles y también en los niveles de violencia detrás de los muros.



