
Durante este período, las temperaturas mínimas oscilarán entre 22°C y 24°C, mientras que las máximas estarán entre 34°C y 36°C. Si la humedad es alta, la sensación térmica podría llegar hasta los 39°C.
Para que se considere una ola de calor, es necesario que las temperaturas mínimas sean iguales o superiores a 23°C y las máximas iguales o superiores a 33°C durante al menos tres días consecutivos. Si no se cumplen ambos criterios, se tratará de un episodio de calor intenso, pero no de una ola de calor.
Para cuidarse de esta ola de calor, es fundamental mantenerse bien hidratado bebiendo abundante agua, incluso si no se tiene sed. Evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor intensidad, especialmente entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Utilizar ropa ligera de colores claros y gafas de sol en el caso de exponerse al sol. Buscar ambientes frescos, ventilar los hogares y utilizar ventiladores o aire acondicionado si es posible. Prestar especial atención a niños pequeños, ancianos y personas con enfermedades crónicas, ya que son más vulnerables a los efectos del calor.



