Sociedad

Calor y alimentos: claves para evitar intoxicaciones en verano

Con las altas temperaturas, conservar y manipular correctamente los alimentos se vuelve central para prevenir intoxicaciones. El calor acelera la proliferación de bacterias y exige reforzar cuidados, sobre todo en reuniones, comidas al aire libre y traslados

banner-noticia
banner-noticia

Los especialistas en bromatología advierten que la llamada “zona de peligro” para los alimentos se encuentra entre los 5 °C y 60 °C. Dentro de ese rango, microorganismos como Salmonella, E. coli o Staphylococcus aureus pueden multiplicarse en pocos minutos. Por eso, mantener la cadena de frío resulta prioritario. Carnes, lácteos, fiambres, mayonesas, postres y comidas ya preparadas deben permanecer refrigerados hasta el momento de su consumo. Si un alimento pasa más de dos horas fuera de la heladera —y menos aún si la temperatura ambiente supera los 30 °C— deja de ser seguro.

Uno de los errores más frecuentes es descongelar la carne a temperatura ambiente. Esta práctica permite que la superficie alcance rápidamente temperaturas riesgosas mientras el interior sigue congelado. La forma segura de descongelar es siempre dentro de la heladera, bajo agua fría o en el microondas, siempre que se cocine de inmediato. También se recomienda separar alimentos crudos de los cocidos, utilizar tablas y utensilios diferentes para evitar la contaminación cruzada y lavarse las manos cada vez que se manipulan ingredientes de distinta naturaleza.

En cuanto a las comidas caseras que suelen prepararse para reuniones y celebraciones, es clave enfriar rápidamente aquello que no se consuma en el momento. Las ollas grandes conservan el calor durante horas, lo que favorece el crecimiento bacteriano. Por eso, se sugiere dividir las preparaciones en recipientes más pequeños y llevarlos a la heladera lo antes posible. Lo mismo ocurre con las sobras: deben refrigerarse de inmediato y, al recalentarlas, alcanzar los 74 °C para asegurar su inocuidad.

El transporte también requiere cuidados especiales. Las conservadoras con hielo o acumuladores fríos son aliadas fundamentales para mantener los alimentos seguros durante paseos, viajes o días de pileta. Los productos más sensibles deben ubicarse en la parte inferior, donde la temperatura es menor. Además, conviene trasladar solo la cantidad necesaria y evitar abrir la conservadora de manera reiterada, ya que cada apertura eleva la temperatura interna.

Beber agua segura es otro aspecto clave durante jornadas de calor. Cuando no se cuenta con agua potable directa, es necesario hervirla durante al menos tres minutos o utilizar lavandina apta para desinfección, respetando las proporciones indicadas.

El verano invita a compartir comidas y actividades al aire libre, pero también exige responsabilidad. Con hábitos simples y una adecuada manipulación, es posible disfrutar sin exponerse a riesgos. Mantener la limpieza, respetar la cadena de frío y conocer cómo actuar frente a las altas temperaturas son medidas esenciales para cuidar la salud de toda la familia.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×