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Campos bajo fuego: Denuncian quemas intencionales y “tierra de nadie” entre Sidersa y el Autódromo

Lo que comienza como una "limpieza de rastrojo" sin control termina en desastre ambiental y riesgo de vida. Propietarios de estancias en la zona de Estanislao del Campo y Tierra del Fuego denuncian una desidia total, mientras el humo llega a la Ruta 9 y amenaza con provocar accidentes.

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En San Nicolás, el fuego parece haberse convertido en la herramienta de los negligentes. En los últimos meses, los incendios de pastizales han dejado de ser “accidentes estivales” para transformarse en una constante provocada por la mano humana. El foco de conflicto hoy se sitúa en el corredor comprendido entre la construcción de la nueva planta de Sidersa y el Autódromo de San Nicolás, donde las quemas intencionales para “limpiar” terrenos se descontrolan sistemáticamente, arrasando hectáreas y matando animales.

Peligro en la ruta y aire irrespirable

El riesgo no queda estancado entre los alambrados. Las columnas de humo denso cruzan la Ruta Nacional 9, reduciendo la visibilidad en una arteria clave para el país. Para los vecinos de las quintas cercanas, la situación es límite: “El olor en la zona es inaguantable, ¿quién nos cuida?”, reclaman quienes padecen complicaciones respiratorias diarias debido a la toxicidad del ambiente.

No solo es el aire; es la vida misma. Se han reportado casos de animales intoxicados y muertos por el avance de las llamas, un daño irreparable a la propiedad y al ecosistema local que nadie parece querer ver.

Bomberos: Trabajando al límite

El personal que combate estos incendios está al borde del agotamiento. En diálogo con quienes le ponen el cuerpo al fuego en zonas alejadas de la urbe, la frustración es evidente. No solo arriesgan su integridad ante llamas cada vez más agresivas, sino que la logística es una pesadilla: en las últimas intervenciones, han quedado varados tras romper cubiertas nuevas y equipos recién adquiridos debido al estado de los terrenos y la violencia del siniestro.

La voz de los nicoleños: “Hacen lo que quieren”

El hartazgo social se manifiesta en cada rincón de la ciudad, apuntando a una falta de control que parece venir desde lo más alto: “Hacen lo que quieren y nadie los para, una vez que prenden no hay forma de pararlo”, sentencia un propietario que vio cómo el fuego rodeaba su barrio. Otros apuntan a la falta de ejemplaridad política: “Pasa que todos siguen el ejemplo de la familia feudal, ellos predican con el ‘’ejemplo’’ y luego se asustan”, analizó con dureza un vecino de la zona norte. “Estamos desprotegidos’’, relató otra vecina de la zona afectada.

El manejo del fuego no es un juego y, cuando se realiza sin las precauciones mínimas, las consecuencias las termina pagando toda la comunidad: desde el vecino que respira el humo hasta los bomberos que arriesgan su equipo y su vida en terrenos difíciles. Es fundamental que existan controles más claros y, sobre todo, una mayor conciencia por parte de quienes manipulan fuego en épocas de sequía. Solo con respeto por las normas y por el entorno de los demás se podrá evitar que una simple limpieza de campo termine convirtiéndose en un dolor de cabeza para toda la región.

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