El viaducto que une la zona oeste con el centro se transformó en un escenario de altísimo riesgo. La presencia de un obstáculo sin señalizar, sumada a la falta de iluminación y semáforos descoordinados, puso en peligro la vida de cientos de nicoleños y turistas que transitan la zona a diario.
Peligro invisible a metros del centro
Lo que debería ser una vía rápida y segura para ingresar al casco céntrico se convirtió en una “terrible sorpresa” para los conductores nicoleños. Un vecino alertó sobre la existencia de una valla ubicada aproximadamente a seis metros de la subida del viaducto de Mitre y avenida Álvarez. El obstáculo que estuvo hasta esta mañana en el lugar careció de cualquier tipo de balizamiento o iluminación, lo que, en un sector de visibilidad reducida, representó una amenaza constante.
“Puedo ocurrir una desgracia; no solo una, sino varias”, advirtió el denunciante, quien debió retomar su camino para registrar la situación con su cámara. El riesgo no es potencial, es actual: la valla se encontraba en medio de la calzada en un punto donde los vehículos emergen del bajo nivel y se encuentran de imprevisto con el bloqueo.
El drama en primera persona: “Casi me mato”
Los testimonios de quienes circulan por allí a diario reflejan un estado de desprotección total. “Ayer casi me mato con mi nieto en moto”, relató una vecina, exponiendo la vulnerabilidad de los rodados menores ante este tipo de negligencias. El caos vehicular es otra constante: “Estás saliendo en caravana y de pronto los autos se frenan de golpe hasta que ves la valla; ya hubo gente que se la llevó puesta”, señalaron testigos que presenciaron colisiones en las últimas horas.
A la falta de señalización se le suma un problema de vieja data que la gestión local no resuelve: la falta de sincronización de los semáforos. Los conductores denuncian que el dispositivo de salida del viaducto no está coordinado con el de entrada, generando embotellamientos peligrosos dentro del propio túnel. Mientras el municipio se tomó su tiempo para retirar un obstáculo que ya estaba “seco”, los nicoleños debieron sortear una trampa que pudo terminar en una tragedia evitable.



