
Bienvenidos a Chiquilandia: estación Córdoba
Más allá de los anuncios positivos que buscan frenar la destrucción del fútbol del interior, el sábado se produjo un encuentro de dirigentes nacionales que asistieron para respaldar a los investigados Claudio Tapia (presidente de la AFA) y Pablo Toviggino (tesorero y hombre más poderoso de la entidad). Repudiados e insultados en distintas canchas del país, los directivos buscaron mostrar respaldo ante la opinión pública.
Un acto en tiempos de escándalos
Todo ocurrió en el estadio cubierto de Instituto de Córdoba, mientras los escándalos financieros en la AFA se suceden a diario, aumentando el descrédito popular de sus máximos referentes.
No sorprendió el acompañamiento de más de 2 mil dirigentes de las Ligas del interior, incluida la comitiva que viajó de la Nicoleña, porque eligen respaldar al poder de turno más allá de sus opiniones internas. Salvo honrosas excepciones como River, Estudiantes y Racing, la mayoría de las entidades replicaron comunicados de tinte militante defendiendo a Tapia y Toviggino.
Declaraciones de un mundo ideal
Lo más llamativo se dio tras la reunión, con el anuncio del Torneo Argentino del Interior, similar al antiguo Federal B. Tapia aseguró que Argentina ganará su cuarto Mundial, a pesar de tener prohibición de salir del país. Por su parte, Toviggino el más requerido por los dirigentes del Interior, afirmó que “Tapia es el mejor presidente de la historia del fútbol y hay que cuidarlo”, ignorando los problemas en los torneos nacionales. Gustavo Bassi, director de árbitros, sostuvo que “el arbitraje argentino está entre los mejores del mundo”, comentario que contrasta con los escándalos que se suceden fin de semana tras fin de semana.
Circo y pan: un fin de semana sin fútbol
El fin de semana transcurrió sin partidos por un paro, mientras se celebraba un acto político con abundancia de circo y pan: promesas de dinero, un nuevo torneo con fines recaudatorios y frases altisonantes como “el fútbol del Interior es tan importante como el de Capital, el fútbol argentino es uno solo” (Tapia dixit). Nuevamente, los dirigentes quedaron expuestos ante la sociedad, viviendo en su propio mundo: Chiquilandia.



