
A los 70 años, Mario Barrozo volvió a sumar un capítulo destacado a una trayectoria deportiva que comenzó en su adolescencia y que, con distintas etapas, lo acompañó durante gran parte de su vida.
El atleta oriundo de San Rafael, Mendoza, participó entre el 10 y el 13 de septiembre del XLVI Campeonato Nacional de Pista y Campo, realizado en Buenos Aires, donde obtuvo tres medallas de oro, una de plata y un récord argentino en su categoría.
Barrozo se consagró en salto en largo, posta 4×100 metros y 80 metros con vallas, mientras que obtuvo la medalla de plata en los 100 metros.
Precisamente en los 80 metros con vallas consiguió uno de los resultados más importantes de su participación: completó la prueba en 16,42 segundos, tiempo con el que estableció un nuevo récord argentino para su categoría.
Una vida vinculada al atletismo
Barrozo comenzó a practicar atletismo durante la escuela secundaria, cuando participaba de competencias intercolegiales en 100 metros y salto en largo. A los 18 años se trasladó a la ciudad de Mendoza y durante ocho años fue deportista del Club YPF.
Con el paso del tiempo formó una familia, se recibió de arquitecto y se dedicó a su profesión. Sin embargo, a los 40 años retomó la práctica competitiva y comenzó a participar regularmente de torneos Máster.
Desde entonces acumuló presencia en competencias nacionales e internacionales. Entre sus antecedentes aparecen los títulos sudamericanos obtenidos en salto en largo y 100 metros con vallas en Lima 2023, donde también consiguió un récord argentino.
Además, ganó distintos campeonatos nacionales de Pista y Campo y participó del Mundial Máster de Atletismo de Málaga 2018, donde compitió en salto en largo.
Su trayectoria deportiva fue reconocida en 2022 por la Cámara de Diputados de Mendoza, luego de los resultados obtenidos en el Máster de San Luis. El reconocimiento fue entregado el 12 de octubre de ese año a partir de un proyecto presentado por María José Sanz.
Una competencia con un significado especial
La participación de Barrozo en el campeonato de septiembre tuvo además un componente personal. La competencia llevó el nombre de Carlos Gagliano, uno de sus mejores amigos, quien fue atleta olímpico en Los Ángeles 1984 y campeón argentino y sudamericano.
Barrozo afrontó así una competencia especial no solo por los resultados obtenidos, sino también por el recuerdo de quien compartió con él parte de su recorrido en el atletismo.
Familia y entrenamiento
Fuera de las pistas, Barrozo es arquitecto, padre y abuelo. Su familia está integrada por su esposa Ivana, sus hijas Ariadna, Marisol y Sofía, sus yernos Diego y Ariel, y sus nietos Francisco, Tiziano y Lorenzo.
Su preparación deportiva está a cargo de José Luis Díaz, del Magoo Team, con quien trabaja la preparación física y deportiva en función de objetivos competitivos de corto y largo plazo.
A los 70 años, Mario Barrozo continúa entrenando y compitiendo, sumando resultados a una trayectoria que atravesó distintas etapas de su vida y que mantiene al atletismo como una de sus constantes.



