Historias

De la dura infancia a la gloria mundial: la historia del “Roña” Castro, un luchador incansable

Su origen estuvo marcado por la adversidad, pero no le impidió llegar a lo más alto. El excampeón mediano dejó una huella imborrable en el boxeo argentino.

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Jorge Fernando “Roña” Castro, fallecido este miércoles a los 59 años, nació el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, y forjó su historia como la de un luchador dentro y fuera del ring. Hijo de una portera y criado junto a cinco hermanos, atravesó una infancia difícil: la separación de sus padres, la pobreza y hasta la desnutrición marcaron sus primeros años. El apodo “Roña” lo acompañó desde chico, por su costumbre de pelearse en las calles. A los quince años, decidió canalizar ese temperamento en el boxeo y comenzó a desarrollar una carrera que lo llevó hasta la cima del mundo.

Su debut profesional llegó el 14 de febrero de 1987, con un nocaut ante el chileno Patricio Caracci. Desde entonces, su ascenso no paró hasta acumular una racha invicta de 37 peleas y, en 1989, cumplió el sueño de reabrir el mítico Luna Park tras ocho años sin boxeo, en una pelea histórica frente al “Puma” Miguel Arroyo. Ese combate lo proyectó al reconocimiento internacional.

Durante los primeros años de su carrera, el Roña peleó en escenarios de todo el mundo: Mónaco, España, Italia, Francia y Estados Unidos, donde incluso trabajó como sparring en Philadelphia. En 1991, disputó el título súper welter ante el bicampeón Terry Norris, y al año siguiente enfrentó a Roy Jones Jr. en Pensacola y fue el primer rival que lo llevó hasta las tarjetas. El propio Jones reconoció que nunca le habían pegado tanto como Castro.

El título mundial y la “mano de Dios” en Monterrey

El 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, llegó el momento cumbre de su carrera: Castro enfrentó a John David Jackson por el título mundial mediano. La pelea parecía sentenciada: el argentino recibía castigo, tenía un ojo casi cerrado y estaba abajo en las tarjetas. Pero en el noveno asalto, conectó un gancho de izquierda demoledor al mentón de Jackson y lo derribó. El estadounidense cayó dos veces más y el árbitro decretó el nocaut.

Ese golpe, que Castro bautizó como “la mano de Dios” en homenaje a Diego Maradona, quedó inmortalizado como una de las remontadas más épicas del boxeo argentino. La pelea y el noveno round fueron elegidos como los mejores del año por la revista Ring.

Tras consagrarse campeón, defendió la corona ante Alex Ramos y en la revancha frente a Reggie Johnson, hasta perderla en 1995 ante Shinji Takehara en Tokio.

Una carrera extensa, golpes duros y el retiro

El Roña siguió sumando capítulos a su historia: en 1997 protagonizó dos combates con el legendario Roberto Durán. Ganó el primero en Mar del Plata y perdió la revancha en Panamá. En 1998, volvió a vencer a John David Jackson por el título fedelatín supermediano.

Su récord profesional es impactante: 144 peleas, 130 victorias (90 por nocaut), 11 derrotas y 3 empates. Peleó en distintas categorías, desde mediano hasta crucero, y enfrentó a campeones como Juan Carlos Gómez y Vasiliy Jirov.

En 2005, Castro sufrió un grave accidente automovilístico en Buenos Aires que le provocó un colapso pulmonar y fracturas. Como lo hizo tantas veces en el ring, volvió a levantarse y se recuperó tras una cirugía de urgencia.

Su última pelea oficial fue el 27 de enero de 2007, cuando venció por nocaut técnico a José Luis Herrera. En 2013, realizó una exhibición con Marcelo Domínguez en el Luna Park y cerró así el círculo de una carrera que superó las 140 peleas.

El adiós a un ídolo

Este miércoles 14 de octubre, el boxeo argentino quedó de luto: el Roña Castro murió a los 59 años tras sufrir una descompensación en el Bingo de Morón.

Fuente: Con informacion de TN

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