
Se trata de una asociación civil sin fines de lucro que rescata y rehabilita caballos en situación de abandono o maltrato, siendo la única organización de la zona que realiza este tipo de tarea de manera sostenida.
Actualmente tienen 58 caballos bajo su cuidado. Solo en 2025 lograron concretar 30 adopciones y realizaron más de 20 rescates, números que reflejan una problemática constante en la región.
El proceso no termina con el rescate. Cada animal recibe atención veterinaria, alimentación adecuada y un seguimiento para su recuperación física y emocional. Algunos casos requieren incluso traslados o intervenciones especiales, para lo cual han articulado con ONG y asociaciones de distintas partes del país.
Entre las historias más impactantes que marcaron a la organización está la de “Indio”, un caballo que debió ser amputado, y la de Namuncurá, un potro de apenas dos años que ingresó con parte de su cabeza afectada gravemente por una infección con gusanos. Ambos casos reflejan el nivel de abandono y sufrimiento con el que muchos animales llegan al predio.
Desde la asociación remarcan que no entregan caballos a zonas urbanas. El requisito principal es contar con un campo con perímetro cerrado, sombra, agua y una persona viviendo en el lugar. Además, el adoptante debe conocer los cuidados que requiere el animal y asumir los gastos que implica su mantenimiento.

La adopción incluye evaluación previa, firma de contrato de tenencia y un período de adaptación que puede llevar tiempo. “Amor y paciencia” son claves en este proceso, explican desde la organización.
Mantener el refugio implica un gasto mensual cercano a los seis millones de pesos, destinados a alimento, alquiler del campo, medicación y atención veterinaria. La mayor parte de los recursos proviene de padrinos y madrinas, aportes económicos, rifas y eventos solidarios. El municipio realiza un aporte económico cada seis meses, aunque desde la organización señalan que el grueso del sostenimiento depende de la colaboración privada.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo apadrinando o amadrinando un caballo, donando insumos de limpieza o curación, realizando aportes económicos o sumándose como voluntarios.
Para integrar el voluntariado es necesario ser mayor de 18 años, disponer de al menos seis horas semanales y asumir el compromiso de participar los fines de semana, cuando se realizan las jornadas de trabajo en el campo.
Con el objetivo de recaudar fondos, el sábado 7 de marzo de 18 a 21.30 horas se realizará un evento en el campo donde funciona el refugio. Habrá música, comida y la posibilidad de conocer de cerca a la manada que hoy lucha por una segunda oportunidad.
En un contexto donde el abandono y el maltrato siguen siendo una realidad, el trabajo de Rescate Equino no solo salva animales: También interpela a la sociedad sobre la responsabilidad que implica tenerlos.



