Si bien la denuncia por paradero fue radicada por su pareja en el Destacamento local, el caso tomó un giro dramático tras una comunicación telefónica de la mujer con sus hijas, donde manifestó su decisión de no regresar al hogar debido a presuntos episodios de violencia de género.
Según consta en la presentación judicial, Zunilda Sosa se retiró de su domicilio en la zona de Leodegario Córdoba al 1400 alrededor de las 6:00 AM del pasado jueves, con el supuesto objetivo de asistir al Hospital San Felipe para realizarse estudios médicos de rutina. Sin embargo, con el correr de las horas, la preocupación de su familia aumentó al notar que no regresaba.
El testimonio clave de la causa surge de las propias hijas de la mujer. Durante la mañana de su desaparición, Sosa mantuvo un contacto telefónico con ellas en el que fue tajante: no volvería a la vivienda que compartía con el denunciante, Héctor Brígido Rodríguez. En esa charla, la mujer habría revelado que la relación atravesaba un clima de hostilidad y que había sido víctima de violencia, motivo por el cual buscaba un nuevo destino.
De acuerdo a la información que trascendió de la investigación, la mujer mencionó haber conseguido un empleo como cuidadora que le garantizaba alojamiento y habría hecho referencia a un contacto vinculado al transporte de carga que conoció a través de redes sociales. Al momento de ausentarse, Sosa vestía una calza negra con manchas blancas, remera blanca, una campera rompevientos negra, zapatillas beige y una cartera de cuero negra.
La Justicia y la Policía local trabajan contrarreloj para localizarla. Zunilda es de contextura normal, mide 1,70 metros de altura y tiene el cabello largo castaño oscuro. Se sabe que cuenta con su teléfono celular y tarjeta SUBE, aunque se desconoce si posee recursos económicos para mantenerse por su cuenta. Ante cualquier información, se solicita a la comunidad comunicarse de inmediato con el sistema de emergencias 911 o acercarse a la dependencia policial más cercana.



