
La situación sanitaria en San Nicolás alcanzó un punto crítico tras conocerse datos alarmantes sobre el suministro de red. Gabriel Godoy, técnico químico con diez años de experiencia dentro de la planta potabilizadora local, rompió el silencio y detalló la gravedad de la situación que afecta a miles de nicoleños. Tras la presentación de una nota formal en el Concejo Deliberante, la denuncia es tajante: los vecinos están consumiendo agua “no apta para el consumo humano”. Esta afirmación no surge de una simple sospecha, sino de los resultados de estudios realizados por la Autoridad del Agua de la Provincia (ADA), el CONICET y la Universidad Nacional de La Plata.
Contaminación confirmada y fallas en el control municipal
El foco del conflicto se centra en el acuífero Puelche, la fuente subterránea de donde proviene gran parte del agua de la ciudad. Según los análisis oficiales, se detectó la presencia de lindano y endrín, dos compuestos organoclorados utilizados en pesticidas que hoy están prohibidos por ser altamente cancerígenos. “Hoy estamos tomando los pesticidas y plaguicidas que estas empresas producían hace 20 años”, explicó Godoy, señalando que la actividad histórica de empresas como Atanor filtró estos venenos hacia las napas profundas a lo largo de décadas.
La gravedad del problema aumenta al entender que el sistema de red está interconectado. Aunque el Municipio desactivó los pozos 23 (en Hernandarias) y 77 (en barrio Saavedra), el agua contaminada circula igual. “El sistema de agua está interconectado. Cuando la planta potabilizadora deja de mandar agua o baja la presión, el agua que sale de los pozos profundos avanza”, detalló el técnico. Además, Godoy lanzó una acusación directa contra los controles locales: “Nos miente el ingeniero Haroldo Avetta. El ente deriva los análisis al laboratorio de la UTN, los resultados dicen que todo está bien, pero la ADA dice lo contrario”. Según el experto, la sobreexplotación de los pozos, especialmente en verano, también remueve metales como arsénico y nitratos, agravando el riesgo sanitario.
La responsabilidad política y el reclamo en el Concejo
Ante la contundencia de las pruebas científicas, los vecinos de la zona sur se organizaron para exigir medidas urgentes. La nota ingresada al Concejo Deliberante busca una ordenanza que obligue al Ente del Agua y al Intendente a proveer agua segura de forma alternativa, recordando antecedentes como el de 1999, cuando se distribuyeron bidones en el barrio San Pablo por contaminación con manganeso.
Godoy fue categórico al señalar a los responsables: “La responsabilidad política del ente del agua es la del intendente”. El temor principal de los vecinos es que el oficialismo, haciendo uso de su mayoría, decida dilatar el tratamiento de la nota: “En lo particular, creo que van a querer pasar la nota a comisión para tratarla después, lo que serían 15 días más tomando la misma agua”. Para el técnico químico, quien asegura haber sido desplazado de su empleo municipal años atrás por señalar estas irregularidades, no hay tiempo para burocracia: “El agua está envenenada. Nosotros vamos a ir con esa premisa: el agua está envenenada”.
Este jueves, los vecinos esperan que los representantes legislativos traten el tema sobre tablas y den una respuesta inmediata a una ciudad que, según los organismos nacionales, está recibiendo veneno por la canilla.



