
En San Nicolás, el foco de las obras públicas vuelve a estar en sectores céntricos y de mayor circulación, donde las intervenciones son visibles y avanzan de forma sostenida. Sin embargo, en paralelo, en distintos barrios se repiten reclamos que apuntan a necesidades más básicas.
El estado de las calles, la falta de mantenimiento y los problemas que aparecen cada vez que llueve forman parte de los pedidos más frecuentes de los vecinos. Son situaciones que, según plantean, llevan tiempo sin resolverse.
Las últimas precipitaciones volvieron a exponer estas dificultades. En barrio Santa Rosa, algunos vecinos denunciaron que el agua ingresó a sus viviendas y que tuvieron que sacarla por sus propios medios, utilizando baldes. Aseguran que no es un hecho aislado y que ocurre cada vez que se registran lluvias intensas.
En barrio Fraga, en tanto, los reclamos pasan por la suciedad acumulada y el estado general de las calles. Allí, vecinos sostienen que el mantenimiento no es suficiente y que los problemas se repiten con el paso del tiempo.
Más allá de estos casos, la situación se replica en otros puntos de la ciudad, donde las demandas giran en torno a infraestructura básica y servicios que no logran estabilizarse.
El contraste entre las zonas donde se concentran las obras y los barrios donde persisten estos inconvenientes empieza a marcar una diferencia que vecinos no dejan de señalar. En ese contexto, el eje del debate se traslada a las prioridades: No solo qué obras se hacen, sino también dónde y con qué urgencia llegan las soluciones.



