La historia de San Nicolás de los Arroyos está tejida con hilos de patriotismo que, en ocasiones, pasan inadvertidos en la vorágine cotidiana. Sin embargo, gracias a la labor de difusión del historiador Ricardo, hoy podemos rescatar un gesto de profunda relevancia nacional ocurrido hace casi un siglo y medio.
El 13 de abril de 1877, la Municipalidad de San Nicolás se convirtió en el escenario de una convocatoria civil sin precedentes: una reunión de vecinos destacados con el único fin de recaudar fondos para colaborar con los gastos de repatriación de los restos del General José de San Martín desde Francia.
Aquel encuentro respondió a una necesidad del gobierno nacional de la época, que buscaba cumplir con el anhelo del Padre de la Patria de descansar en suelo argentino. En ese entonces, el aporte de las comunidades del interior era vital para costear los complejos operativos logísticos. Según los registros históricos, los nicoleños no dudaron en abrir sus bolsillos y organizar una colecta que demostró, una vez más, el rol protagónico de la ciudad en los hitos que consolidaron la identidad argentina. Este acto de generosidad no fue solo económico, sino un reconocimiento simbólico de una ciudad que siempre estuvo a la altura de las circunstancias históricas más exigentes.
Este tipo de efemérides refuerza el sentido de pertenencia en una comunidad que a menudo olvida su peso en la historia nacional. La repatriación de San Martín, que finalmente se concretó en 1880, lleva en su ADN un pequeño pero valioso aporte de cada ciudadano nicoleño de aquel 1877. Recordar esta fecha hoy, 13 de abril, permite dimensionar que el respeto por nuestros héroes no es solo una cuestión de monumentos o discursos, sino de acciones concretas de una sociedad que, como la nicoleña, sabe responder al llamado del deber cuando la patria lo requiere.


