
En 2020, Eliseo Pérez llegó a San Nicolás para brindar una charla a dirigentes de Regatas y Belgrano. Por entonces, la unión de las estructuras de rugby de ambas instituciones era una experiencia novedosa. Seis años después, aquella decisión continúa compitiendo como San Nicolás Rugby en el Torneo Regional del Litoral.
Hoy, Pérez trabaja como asesor de la Unión de Rugby de Rosario en el desarrollo de los equipos de Segunda División del Litoral, competencia en la que participa San Nicolás Rugby. Desde esa experiencia, analiza el presente de la Fusión, sus fortalezas, dificultades y, fundamentalmente, el interrogante que considera central para su futuro.
—En 2020 usted estuvo en San Nicolás. ¿Cómo veía entonces la posibilidad de unir las estructuras de Regatas y Belgrano?
—En realidad, fui a esa reunión para aprender cómo habían logrado esa fusión, ya que era algo tan interesante como insólito. En aquella oportunidad, la Fusión era un hecho y, por cierto, sigue hasta la fecha, habiendo superado la pandemia.
—¿Cómo ve hoy aquella decisión?
—La decisión era una necesidad. Para alcanzar mejores niveles de competencia debían cumplir con los requisitos que dictaba la Unión y la coyuntura dividía las posibilidades de cumplirlas. Era una decisión difícil, pero necesaria.
—¿Qué observa hoy cuando analiza a San Nicolás Rugby?
—La particularidad distintiva es que no es un club sino la unión de dos clubes existentes, con sus respectivos predios, autoridades, jugadores y realidades.
Para Pérez, el primer paso fue dejar atrás el nombre de “Fusión” y comenzar a construir una estructura propia. Pero entiende que todavía queda una definición fundamental.
—¿San Nicolás Rugby ya tiene una identidad propia o todavía conviven las identidades de Regatas y Belgrano?
—El primer avance fue llamarlo San Nicolás Rugby en reemplazo de Fusión. Después debían seguir trabajando en la identidad. La gobernanza apropiada es el inicio de todo ordenamiento de una institución. Le sigue la administración y las finanzas. A partir de tener ambas ordenadas, se puede hablar de identidad, orden y comenzar a planificar el desarrollo.
—¿Cuál es entonces el gran desafío para el futuro?
—Primero deben definir cómo ven o qué pretenden del futuro a mediano plazo, para poder programar el corto plazo. Mientras el resto de los participantes están planificando como club, SNR debe definir si serán un club o son una transición para consolidar a los dos clubes ya existentes. A partir de definir esto, los objetivos, estrategias y programas varían según sea el caso.
—¿Cuáles son hoy sus principales fortalezas y debilidades?
—Que han convivido durante estos años superando los inconvenientes que se les presentaron. Cierto es que esto produce un gran desgaste. La principal debilidad es ese gran desgaste en el devenir diario y la falta de definición del futuro. Seguramente ambas cosas están relacionadas. Como se suele decir, “atender lo urgente no nos permite hacerlo con lo importante”.
—¿Qué importancia tiene mantener el compromiso de Regatas y Belgrano?
—El compromiso se renueva año a año, porque las circunstancias cambian año a año. Lo que deben tener en cuenta es que, por respeto y consideración a quienes aportaron de distintas formas a esta idea, cada vez que se comprometen a participar como San Nicolás Rugby deben hacer honor a ese compromiso y culminar la temporada.
—¿La construcción de una identidad común implica dejar atrás las historias de Regatas y Belgrano?
—Es el gran desafío. Las diferencias, a veces, enriquecen y nos hacen mejores y, otras veces, nos separan. La identidad de un club o la identidad de un equipo se basa en la función social, la gestión colectiva, la pasión que despierta, el sentido de pertenencia y la historia. Todo eso se debe construir, pero primero deben decidir cuál es su visión sobre el futuro.
Desde la Unión de Rugby de Rosario, San Nicolás Rugby forma parte además de un programa específico de desarrollo.
“En el caso de SNR particularmente, es una de las seis instituciones que forman parte de este programa de Desarrollo de Clubes”.
Pérez tampoco considera que el crecimiento dependa de un solo aspecto.
“Poner el foco en un estamento es un error. Plantel Superior, Juveniles e Infantiles son condición necesaria, pero cada uno, individualmente, no es condición suficiente. Cada etapa tiene su particularidad y todas son importantes”.
Y deja un mensaje final para quienes deberán definir los próximos pasos:
“Piensen qué es lo más conveniente para el deporte, para sus instituciones. Cumplan con sus compromisos, evalúen objetivamente, tomen decisiones y, sea cual fuera esa decisión, sigan desarrollando rugby”.
Después de seis años, aquella experiencia que Pérez recuerda como “interesante e insólita” continúa escribiendo su historia. Para él, la construcción institucional nunca termina.
“Hacer crecer un club, cualquiera sea su deporte, sus circunstancias o su misión, es una tarea que nunca termina”.



