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El negocio de la salud: vecinos estallan por los “vendedores de turnos” en el San Felipe

Mientras los ‘’vivos’’ acaparan las ventanillas, los enfermos esperan. ¿Quién controla el reparto de turnos en nuestro hospital?

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En las últimas horas, una ola de reclamos puso el foco en una situación que parece repetirse cada madrugada en los pasillos del nosocomio local: personas que acaparan turnos para luego venderlos, bloqueando el acceso gratuito a la salud para quienes realmente lo necesitan.

El calvario de conseguir un turno en el Hospital San Felipe se ha transformado en una misión imposible para muchos. El disparador fue el descargo de un vecino que, tras llegar a las 4 de la mañana para hacer fila, se encontró con la ventanilla vacía apenas comenzó la atención. ¿El motivo? Un grupo de personas que, según denuncian, permanecen horas en el mostrador retirando múltiples turnos que luego comercializan por montos que rondarían los 10.000 pesos.

El “teje y maneje” en la mira de los vecinos

La indignación en las redes no tardó en escalar, exponiendo diferentes versiones de una misma realidad. Entre los comentarios, los ciudadanos nicoleños desmenuzaron cómo funciona este sistema que castiga al más vulnerable:

El costo de la salud pública: “Averigüé y cobran 10 mil pesos por turno; no es a voluntad. Se quedan horas sacando turnos y después se sientan ahí mismo a mandar mensajes para que les transfieran el dinero. Son unas ratas que dejan sin atención a gente que quizás está pasando un problema de salud grave”, sentenció con dureza uno de los afectados.

¿Límites que no se cumplen?: Mientras algunos aseguran que existe un tope de dos turnos por persona, otros desmienten la efectividad de este control. “Quise sacar para mi hijo y mi papá y no me dejaron, pero a estos personajes les dan igual todos los que piden. Es una falta de respeto”, relató una vecina.

Sospechas de complicidad: La mirada también se posó sobre el personal administrativo. Muchos coinciden en que esta maniobra no podría realizarse sin un “visto bueno” interno: “Significa que están con alguien adentro que los segundea. Ni hablar de los turnos que guardan para amigos o familiares; te comés la fila y ves gente anotada que ni estaba ahí”, afirma otro vecino.

Un llamado a la Dirección del Hospital

La solución que propone la mayoría de los damnificados es unánime: la intervención directa de las autoridades del hospital. “Hay que pedir hablar con el Director. No se puede permitir que la persona que anota acepte fotos de documentos por WhatsApp o entregue turnos a mansalva a los mismos de siempre”, sugieren los vecinos como medida urgente para transparentar el sistema.

La situación se vuelve crítica en un contexto económico donde el hospital público es la única opción para miles de familias. La pregunta que queda flotando entre los pasillos de calle Olleros es hasta cuándo se permitirá que la necesidad de los enfermos sea el negocio de unos pocos “vivos” que madrugan para lucrar, mientras la salud de los nicoleños sigue en lista de espera.

 

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