
En el corazón de la Semana Santa, el rito del lavatorio de pies se alza como uno de los gestos más potentes del cristianismo. Más allá de su valor religioso, esta ceremonia representa una lección de humildad y servicio que este año cobró un significado especial en San Nicolás. Monseñor Hugo Santiago, obispo de la diócesis, decidió trasladar este mensaje de dignidad y esperanza a los pabellones de la Unidad Penitenciaria N° 3, recordando que el servicio al prójimo no conoce de muros ni de exclusiones.
¿Qué significa el lavatorio de pies?
El lavatorio de pies es una recreación simbólica de un acto de humildad extrema. Según la tradición, durante la Última Cena, Jesús se despojó de sus vestiduras, se ciñó una toalla y lavó los pies de sus discípulos. En la época, esta era una tarea reservada exclusivamente a los esclavos o sirvientes de menor rango.
Al realizar este gesto, el líder invierte la pirámide del poder: no está allí para ser servido, sino para servir. Para la sociedad actual, el rito simboliza la empatía, la vocación de servicio y el reconocimiento de la dignidad inherente a cada persona, sin importar su condición social o su pasado. Es un llamado a la responsabilidad individual de cuidar y asistir a los demás desde la posición más humilde posible.
La luz de Cristo en la Unidad Penal N° 3
Bajo este concepto de servicio desinteresado, Monseñor Hugo Santiago visitó la Unidad Penitenciaria N° 3 de San Nicolás para celebrar la misa de Jueves Santo. En un clima de profundo respeto y recogimiento, el obispo procedió a lavar los pies de un grupo de internos, emulando el gesto de humildad en un contexto donde la esperanza suele ser un recurso escaso.
Durante la homilía, el referente de la diócesis enfatizó que la misericordia y el servicio son la esencia misma del Evangelio. Dirigiéndose directamente a las personas privadas de su libertad, Santiago les transmitió un mensaje de compañía: “No están solos; Dios los ama y los acompaña en este camino que están transitando”. Fue un recordatorio de que, incluso en el encierro, existe la posibilidad de una transformación personal a través de la fe y la reflexión.
Un trabajo de fe y comunidad
La ceremonia no solo contó con la presencia del obispo, sino que fue el resultado de la labor cotidiana que realiza la Pastoral Carcelaria. En la celebración estuvieron presentes el capellán, P. Damián Vidano, el diácono Ezequiel Dutruel y la hermana Alejandra Spíndola, quienes fueron destacados por su entrega constante y su servicio en la contención espiritual de los internos.
La visita de Monseñor Hugo Santiago a la UP3 reafirma el compromiso de la Iglesia local de estar presente en las periferias y en los lugares de mayor vulnerabilidad, llevando un mensaje de paz y reintegración social en fechas tan sensibles para la fe de la comunidad nicoleña.



