
“Micha, Micha, Micha…, huevo, huevo, huevo”. El grito se desbordaba en la cancha, atravesaba gradas y recuerdos, y se clavaba en el corazón de todos los que amaban a Regatas. Allí estaba él: Teodoro Miguel Michalópulos, cada salto, cada pase, cada caída y levantada, un poema de entrega en movimiento. Su camiseta, su nombre, su legado… más que talento, era pasión pura, y quedó impresa en la memoria de la Ribera para siempre. Hoy, a corazón abierto, Micha revive su historia con GOLAZO, y el tiempo parece detenerse en ese rugido que jamás se apagará.

– ¿Por qué Mardel para vivir?
– Es muy linda ya que es una ciudad que te brinda un bagaje de posibilidades para trabajar y disfrutarla a pleno todo el año. Desde que dejé de jugar profesionalmente en 1998, seguí los pasos de mi viejo y tenemos una inmobiliaria familiar que nos permite tener una buena calidad de vida.
– ¿Te acordás cuándo, dónde y por qué empezaste a jugar?
– El básquet apareció en mi vida cuando Dante Giurca armó la escuelita de deportes de Regatas. Dante, un fuera de serie en lo humano, nos marcó a todos los chicos de esa época. Tenía 8 años. Recuerdo que entre todos pintamos las líneas de la canchita que actualmente sigue viva frente a la cantina.
– ¿Cómo fue convivir con tu papá Cristo hincha de Belgrano siendo vos el máximo ídolo de La Ribera?
– Lo viví con total naturalidad. Siempre tuvimos claro que en el deporte se puede ganar o perder, y, sobre todo, disfrutamos del básquet que a los dos nos apasionaba. Mi viejo fue una gran persona, querido y respetado en ambos clubes. Recuerdo mirarlo durante esos inolvidables clásicos: su cara iluminada de orgullo y felicidad al verme dentro de la cancha, en medio de semejante marco deportivo. Sé que eso lo llenaba de felicidad, y a mí me llenaba el corazón.
– ¿Cómo ves a Regatas a la distancia?
– Regatas estará en mi corazón de por vida. Fue donde nació mi historia como deportista, pero por sobre todo nacieron mis relaciones con mis amigos que aún hoy continúan siendo fundamentales Sigo atentamente por las redes sociales la evolución del club en su totalidad y la verdad me llena de alegría verlo tan lindo en todo sentido: social y deportivamente. Obviamente sufrí mucho cuando fuimos desafiliados del básquet profesional, aunque por suerte ya estamos compitiendo nuevamente como Regatas se merece.
– ¿Qué sentís cuando volvés a San Nicolás?
– Retornar me trae miles de recuerdos y al no tener a mis viejos mueve mucho lo emocional y se hace algo difícil, pero es mi ciudad y siempre es lindo volver. En Regatas siempre recibo muchas muestras de afecto de la gente y en especial de los hinchas del básquet de nuestras épocas. Eso es muy gratificante y lo valoro muchísimo. Nunca me voy a olvidar del homenaje que me hizo Eduardo Kolberg, el evento M15 hace unos años.
– ¿Qué recuerdos tenés del plantel que ascendió a la A en 1992?
– Tengo los más lindos recuerdos de mis 15 años de profesionalismo en el básquet. Ese fue un equipo imbatible. Terminamos invictos en nuestra cancha. Tuve compañeros como Teddy Colter, enorme persona y un grandísimo jugador. El resto del equipo se amalgamó a la perfección cada uno en su rol dentro de la cancha. Guillermo Vecchio fue un entrenador de lujo. Timoneó un barco no tan fácil, pero lo condujo con maestría. El recibimiento de toda la ciudad cuando logramos el ascenso quedará en la historia del deporte nicoleño y en mi memoria.

-¿Cómo era ese grupo humano?
– Fue acorde a los objetivos. Si bien hubo algunos chispazos con James Parker producto de la adrenalina, siempre fuimos un grupo ganador por sobre todas las cosas y eso primó como objetivo principal. Fue un gran equipo y se logró el ansiado ascenso.
– ¿Quién fue el mejor DT de la historia del club?
– Regatas tuvo grandes entrenadores, pero hay dos que están arriba. En lo personal y por lo vivido en ese año, Guillermo Vecchio está siempre en mi recuerdo y valoración. El otro es Sergio Hernández por su trayectoria, ya que fue impresionante luego de su paso por el club y la sigue siendo.
– ¿Qué te dio y que te quitó el básquet?
– Sería injusto hablar de las cosas que me quitó porque gracias al básquet soy quien soy, ya que tengo una hermosa familia; me ayudó mucho en mi actividad laboral ya que el deporte te abre puertas si fuiste correcto como persona en tu etapa de deportista y me llevó a radicarme en Mar del Plata, ciudad que disfruto diariamente. Me hubiese gustado estar más con mi hijo en sus primeros años, ya que en esa etapa él y mi esposa ya estaban radicados en Mardel y yo viajaba cuando me lo permitía el calendario de partidos.
-¿Te quedó algún sueño pendiente?
– Uno siempre tiene sueños, pero la verdad que fui tan feliz en mi etapa de jugador que sería injusto si dijera que me faltó lograr tal o cual objetivo. Agradecido eternamente a mi querido Regatas por formarme como jugador y persona, donde aparece la figura de Omar Cernadas en esa faceta humana y deportiva.

YO SOY
Me llamo Teodoro Miguel Michalopulos
Nací el 12/12/1963 en San Nicolás
Familia: papá de Ari Nicolás, esposo de Marta Raquel Aroza, papá del corazón de María Paz Echegaray y abuelo del corazón de Juan Justo, María del Pilar, Alfonso y Juan Cruz Navarro
Trayectoria como jugador: Regatas, Newell’s (Rosario), Atlanta, Cinco Saltos (Río Negro), Lanús, Peñarol (Mar del Plata), Estudiantes (Concordia), Siderca (Campana), Ciclista (Junín) y Central Entrerriano (Gualeguaychú)
Mejor dirigente: David Vega de Atlanta, Luis Selsen y Enrique Kubo de Peñarol, y Jorge Lassalle de Regatas
Mejor entrenador: Tuve varios. Me gustaría destacar a Horacio Seguí que fue fundamental en mi carrera ya que me reclutó para Atlanta -mi primer equipo profesional- y luego me llevó a Peñarol de Mar del Plata donde inicié una nueva etapa en mi vida personal que es conocida
Momento más lindo: el ascenso con Regatas a la A en 1992
Momento más feo: las lesiones en mi rodilla, aunque me hicieron más fuerte
Club de fútbol: Boca
Ídolo: Mis viejos, lejos. Me inculcaron respeto, agradecimiento a la vida y valores que me marcan como persona. En el básquet Luis Scola
Micha es: un buen tipo que disfruta de las cosas simples, siente alegría cuando ve a la gente progresar y ser feliz, sobre todo a los más cercanos. Una persona muy feliz, agradecido con la vida que le tocó vivir y siempre con energías positivas por lo que vendrá



