La tensión entre el Palacio Municipal y los trabajadores de base ha vuelto a estallar. Esta vez, el Sindicato Único de Trabajadores Municipales (SUT) lanzó un durísimo comunicado dirigido directamente al Intendente, poniendo sobre la mesa una realidad que duele: la existencia de un municipio de dos velocidades. Por un lado, una planta política con haberes de lujo; por el otro, empleados que sostienen la ciudad con salarios que no alcanzan a cubrir la canasta básica.
El eje del reclamo es la dignidad salarial, pero los datos que aporta el sindicato son los que realmente sacuden la estantería. Según el SUT, mientras se niega la recomposición económica a los trabajadores, existiría una “armada” de más de 20 secretarios y 200 funcionarios políticos que perciben sueldos que rondan los 4 millones de pesos. Una cifra que, en el contexto actual, suena a provocación para quienes todos los días ponen el cuerpo en los servicios esenciales.
Los tres pilares del reclamo: Antigüedad, Estabilidad y Carrera
El pedido del gremio no es solo por “más plata”, sino por la restitución de derechos que fueron podados con el tiempo. Exigen:
- La vuelta del 3% por antigüedad: Un derecho histórico que fue recortado y que hoy desvaloriza la trayectoria de los trabajadores con más años de servicio.
- Convenio Colectivo y Carrera Administrativa: El fin de la arbitrariedad. El SUT exige que los ascensos y el crecimiento dentro del municipio respondan a una carrera real y no a la cercanía política.
- Pase a planta permanente: El fin de la precarización laboral. Hay cientos de trabajadores que cumplen funciones críticas sin la estabilidad ni la protección social que corresponde.
“Poner el cuerpo” vs. “Percibir haberes”
El mensaje del sindicato es un llamado a la justicia social dentro de las propias filas del Ejecutivo. “Estamos cansados de ver haberes de privilegio mientras los trabajadores sostienen los servicios con salarios insuficientes”, dispararon desde la conducción gremial. El reclamo busca visibilizar que detrás de cada plaza limpia, de cada bache arreglado y de cada oficina abierta, hay un trabajador que está siendo castigado por la inflación y la falta de reconocimiento.
En un San Nicolás que se promociona como moderno y eficiente, el SUT viene a recordar que la eficiencia no puede construirse sobre la base de sueldos de hambre y funcionarios de elite.



