Termina la Expoagro 2026 y el balance en materia de seguridad es alarmante. En el predio supuestamente más custodiado del país, robaron millones de pesos y camionetas de alta gama. Mientras tanto, en los barrios y el centro, la policía brilla por su ausencia. El contraste entre el TikTok oficial y la cruda realidad de la calle es una burla para el nicoleño.
San Nicolás vivió esta semana una realidad paralela. Por un lado, las redes sociales del intendente Santiago Passaglia y su hermano Manuel, donde se los ve sonrientes y relajados, grabando videos virales sobre la producción de leche en pleno predio ferial. Por el otro, el ciudadano de a pie que reza para que no le golpeen la cabeza para sacarle el celular o para que no le desmantelen la escuela del barrio por tercera vez en el mes.
Si roban en la “fortaleza”, ¿Qué queda para el vecino?
La Expoagro, que este año desplegó un operativo de 700 efectivos policiales, no pudo evitar ser escenario de delitos millonarios que exponen la vulnerabilidad del sistema. Los hechos, denunciados ante la UFI N° 6 del fiscal Martín Mariezcurrena, son contundentes:
- El golpe de los 4 millones: Una mujer de 62 años denunció que, tras dejar su Toyota SW4 blanca estacionada cerca del predio para recorrer la muestra, delincuentes le sustrajeron $4.500.000 en efectivo del interior del vehículo.
- Robo de alta gama: Un visitante de 64 años sufrió el hurto total de su camioneta Toyota SW4 4×4 gris oscuro, la cual había dejado en el estacionamiento oficial a la mañana y desapareció por completo antes del atardecer.
- Detenciones clave: En medio del evento, el Grupo de Tareas Operativas logró aprehender a dos hombres de 22 y 27 años. Se les secuestró una Renault Kangoo sin patente, una Ford F-150 y herramientas de precisión (tijeras corta pernos y llaves antirrobo caseras), además de $446.000 en efectivo.

Bajo la lupa: ¿Una banda de profesionales?
La justicia local investiga ahora una hipótesis que genera aún más preocupación: los detenidos no serían simples oportunistas, sino parte de una banda organizada especializada en el robo de camionetas de alta gama. El uso de herramientas de fabricación casera para vulnerar sistemas de seguridad avanzados indica un nivel de profesionalismo que deja en ridículo el despliegue de los 700 efectivos. Se intenta determinar si estos sujetos son los responsables de la desaparición de la SW4 gris y si cuentan con apoyo logístico para sacar los vehículos de la ciudad en tiempo récord.
El misterio de los “adicionales”: ¿Quién se queda con la caja?
Detrás del marketing de la seguridad, se esconde un interrogante que huele a viejo negociado. El despliegue policial en Expoagro, el Autódromo y el Estadio implica una montaña de dinero en concepto de “adicionales” que pagan los privados. Sin embargo, el malestar en la fuerza es total: muchos efectivos aseguran que ese dinero no llega a sus cuentas. ¿Quién administra esos fondos? ¿Quién firma los operativos? Mientras la Secretaría de Seguridad Municipal articula con la Bonaerense, la transparencia sobre quién cobra realmente por cuidar los eventos masivos sigue siendo un secreto bajo llave.
La voz de la calle: “Mucho TikTok, poca gestión”
La indignación de los vecinos estalló ante el video de los hermanos Passaglia hablando de la leche mientras las escuelas y clubes de barrio son saqueados. La opinión pública fue lapidaria: “¡Ocúpense de la inseguridad! ¡Mucha leche pero les falta calcio para enfrentar los verdaderos problemas de la ciudad!”, disparó una vecina. “Monitoreen la expo, están afanando y nadie controla nada”, reclamó otro ciudadano ante los robos en el estacionamiento. “Cada vez pueden hablar menos estos tipos, vergüenza ajena dan”, sentenció un frentista. “Vamos directo a ser San Nicolás de los chorros. Mucho centro lindo, pero el resto es tierra de nadie”, concluyó otro vecino indignado.
San Nicolás se ha convertido en una ciudad de vidriera: brillante por fuera para el empresario agropecuario, pero peligrosa por dentro para el que la camina todos los días. Mientras el Ejecutivo mida el éxito por las visualizaciones y no por la seguridad en los barrios, los delincuentes seguirán siendo los únicos que caminan tranquilos.



