
La situación forma parte de una tendencia que también se replica a nivel nacional y que en el último año registró un aumento promedio del 70% en los compromisos impagos.
En este contexto, se observa una mayor dificultad de muchas familias para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones financieras. Los mayores niveles de morosidad se concentran en tarjetas de crédito y préstamos personales, donde cada vez más usuarios presentan inconvenientes para cubrir incluso los pagos mínimos.
El presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo, advirtió que los indicadores actuales de mora en créditos al consumo alcanzan niveles comparables a los registrados durante la década del 90.
La problemática se profundiza especialmente en el uso de tarjetas, que se convirtieron en una herramienta habitual para afrontar distintos gastos.
Desde el sector financiero local señalan que existe un número significativo de cuentas con deudas superiores al millón de pesos, muchas de ellas originadas en préstamos otorgados con requisitos accesibles. En varios casos, cuando el cliente deja de pagar y el producto se da de baja, el compromiso permanece como deuda exigible ante la entidad.
La combinación de créditos de fácil acceso y dificultades en la organización financiera aparece como uno de los factores que explican el crecimiento de los incumplimientos en la ciudad.



