
En los últimos meses, la morosidad en la compra de electrodomésticos escaló hasta superar el 30% en nuestra ciudad, un número que refleja las complicaciones que encuentran los vecinos para sostener el pago de las cuotas.
Este fenómeno local coincide con relevamientos nacionales que indican que gran parte de quienes financiaron productos a través de los propios locales comerciales presentan hoy atrasos importantes en sus saldos mensuales.
Desde los principales comercios del rubro en el distrito señalan que la fluidez de los pagos comenzó a estancarse luego de la temporada de fin de año, entrando en una meseta muy marcada durante marzo. Los encargados de las sucursales locales explican que la gestión de cobranza se volvió un desafío diario, con caídas en la recaudación que rondan el 40%. La principal traba que encuentran es el alto nivel de deuda que ya registran muchos clientes, lo que anula su capacidad de seguir consumiendo o de ponerse al día con los compromisos pendientes.
A esto se suma un cambio clave en el comportamiento financiero de la comunidad, donde el uso de las tarjetas de crédito se ha volcado casi exclusivamente a cubrir gastos de primera necesidad. Al utilizar el margen del plástico para consumos diarios, los usuarios se quedan sin posibilidades de acceder a artículos de mayor valor en cuotas.
Esta falta de disponibilidad en las tarjetas, sumada al encarecimiento del crédito, está reconfigurando el mercado local y dificultando la recuperación de los niveles de venta habituales.



