Actualidad

Hambre, adicciones y calles de tierra: la triste realidad que no tapan los juegos inflables ni un cine

El contraste entre los anuncios oficiales y la vida cotidiana en los barrios revela una ciudad con profundas desigualdades: merenderos, calles sin pavimento y servicios básicos insuficientes

banner-noticia
banner-noticia

Por estos días el oficialismo nicoleño saca pecho de un nuevo Festival Río y del proyecto a futuro de tener salas cinematográficas. Sin embargo, a escasos metros de sus festejos, los merenderos y comedores intentan sostener a los vecinos que no tienen la dicha de vivir entre los cuatro bulevares.

A medida que se acerca el 7 de septiembre, las campañas políticas aprietan el acelerador a fondo para intentar captar la atención del electorado, con cada partido buscando virar la conversación hacia donde más le conviene. Prueba de ello es el intenso despertar de Hechos a través de sus caras principales: los hermanos Santiago y Manuel Passaglia. El primero, en búsqueda de perpetuar su lugar en el Poder Ejecutivo nicoleño, y el segundo con la mente puesta en llegar a la Legislatura bonaerense a través de la Segunda Sección.

Luego de no haber hallado su lugar en otros espacios —campaña 2023 con el PRO y cercanía con La Libertad Avanza hasta este año—, ambos dieron forma a su propio partido para intentar seguir escalando políticamente, un ámbito en el que se mueven desde hace casi una década. Ante este contexto, la exposición mediática de su “proyecto perfecto” creció exponencialmente a través de sus perfiles oficiales y con recorridas por medios de comunicación, incluso por fuera de la región que les compete en torno a los comicios. Todo a costa de una gran inversión.

Alcanza con observar la actividad de Manuel Passaglia en su cuenta de X (antes Twitter), que se reactivó luego del lanzamiento oficial de su sector. Al exintendente lo han visto intercambiar mensajes o entrar en disputas con los denominados “trolls” del Estado Nacional, así como insultar directamente al kirchnerismo o al propio gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Algo similar ocurre con Santiago Passaglia, que ahora se muestra más activo en Instagram que el año pasado, cuando no había elecciones en juego.

La última gran parafernalia electoral fue el Festival Río, un evento que según comunicados oficiales reunió a más de dos millones de personas en el Eco Parque para celebrar el mes de las infancias. Una propuesta recreativa que se repite hace años en búsqueda de darle momentos de relajación y divertimento a las familias. Una realidad, sin embargo, restringida a unos pocos, dado que a escasos kilómetros del epicentro de la celebración, en los barrios de la zona norte, las familias esperan que abran los merenderos para poder sostener al menos una comida caliente día por medio.

Prioridades confusas

“Desde hace años este fue un deseo compartido por todos los nicoleños. Siempre dijimos que la ciudad iba a avanzar lo suficiente para que llegara el momento de cumplirlo”, expresó el pasado 14 de agosto el actual intendente al anunciar la llegada de un cine para el año entrante. Así, entre bombos y platillos, el jefe comunal refirió a un anhelo local que podría esperar si se tiene en cuenta que todavía hay calles en los barrios sin pavimento o sin numeración correcta en sus viviendas.

Este tipo de efusividad también se refleja en el passaglismo al hablar del sistema de salud local, al cual le cambiaron toda su fisonomía para darle lugar a una firma privada y cerrar de manera sistemática los dispensarios repartidos por toda la ciudad. Tal como señaló este medio en su edición anterior, un caso ilógico es el del Hospital Zona Sur, un centro de mayor tamaño que las salas que anteriormente funcionaban, pero que permanece aún sin abrirse, obligando a los vecinos de barrios aledaños a dirigirse hacia el centro o la zona oeste para recibir atención médica. Como si fuera poco, los horarios también se encuentran acotados: son reiteradas las quejas de la vecindad por llegar durante la noche o la madrugada al Hospital Zona Norte o Zona Oeste y encontrarse con las puertas cerradas, debiendo trasladarse obligadamente hacia el Hospital San Felipe.

Un caso similar se da con lo que Manuel Passaglia señala como “pavimentación total”. Se trata de un plan que sí avanzó en el distrito durante los últimos años, pero que se encuentra estancado en su expansión, dado que todavía quedan barrios postergados sin siquiera la demarcación para comenzar con el trabajo de cordón cuneta o alisado de las calles de tierra.

No es solo un plato caliente

En medio de este panorama cuesta arriba que viven día tras día los vecinos alejados del microcentro, existen quienes hacen un esfuerzo extra para ayudar a sus pares. “Nosotros cocinamos todos los martes y jueves, además de los sábados intentamos hacer actividades para todo el barrio”, cuenta Natali, una de las impulsoras del comedor Pequeños Héroes, que funciona en barrio San Martín y recibe cada semana a familias de distintas partes del sector norte desde hace casi cuatro años.

“Como cualquier merendero se hace todo a pulmón, con donaciones y personas que vienen a colaborar con la comida”, detalla. Asimismo, destacó que ha recibido donaciones desde distintos sectores políticos por fuera del oficialismo local e incluso articulado con fundaciones y entidades como la UOM para poder llevar adelante talleres de salud, educación o castración en su vecindario.

“Nuestra idea no es solamente darle la comida que se pueda a quien lo necesita, también intentamos que principalmente los más jóvenes vean que hay una salida y no caigan en adicciones o en los delitos”, explica en diálogo con Cosa Cierta. En ese sentido destacó que el problema en torno a la droga es cada vez más complicado en los vecindarios más postergados: “Los chicos lo ven como la opción fácil o directamente te preguntan para qué estudiar”.

Por último, consultada respecto a las ayudas que ha recibido desde diferentes espacios o representantes ideológicos, detalló: “Acá hay una cuestión social más importante que eso, a la persona que recibe un plato de comida no le va a cambiar en nada de dónde llegó; lo importante es hacer llegar a quien lo necesita lo que nos brindan”.

“A la gente solo la ayuda la gente”, reza la canción Fantasía y Realidad de la banda Callejeros, una oración que se repite en nuestro municipio a cada hora entre vecinos que no les sobra nada, pero que reemplazan a un Poder Ejecutivo que grita superávit y esconde bajo la alfombra la deuda social.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×