
La cena de Año Nuevo suele convertirse en uno de los momentos centrales de la celebración familiar. Elegir qué llevar a la mesa no es una decisión menor: entran en juego los gustos de todos, el equilibrio entre recetas clásicas y opciones distintas, el tiempo disponible y, también, la presentación de los platos. En ese contexto, la inteligencia artificial aparece como una aliada para quienes buscan ideas que salgan de lo habitual sin resignar practicidad.
Entre las sugerencias que ganan lugar figuran las berenjenas rellenas, una preparación adaptable a distintos estilos de alimentación. La propuesta consiste en cortarlas a lo largo, retirar parte de la pulpa y combinarla con ingredientes a elección, como carne picada, arroz, vegetales o quesos. La cocción al horno permite mantener la humedad del relleno y sumar un cierre atractivo con queso gratinado. Según la IA, el uso de especias suaves como comino, pimentón u orégano realza el sabor sin complejizar la receta. Puede servirse como entrada o como plato principal, según el menú general.
Otro de los clásicos que no pierde vigencia, es la ensalada rusa que sigue ocupando un lugar destacado. Su combinación de papas, zanahorias y arvejas, a la que se agregan mayonesa y, en algunos casos, huevo duro o atún, la convierte en un acompañamiento infaltable. La inteligencia artificial recomienda presentarla en porciones individuales, decoradas con perejil fresco u aceitunas negras, para aportar color y una impronta más cuidada a la mesa.
Como guarnición, las papas asadas al romero aparecen como una opción simple y efectiva. Cortadas en trozos medianos y horneadas con aceite de oliva, sal gruesa y romero fresco, ofrecen un resultado dorado por fuera y suave en su interior. La sugerencia es combinarlas con salsas livianas, como yogur o mostaza, para sumar variedad y contrastes de sabor.
Para quienes buscan un plato central con presencia, el jamón glaseado se presenta como una alternativa festiva. La IA aconseja utilizar un jamón ahumado y cubrirlo con un glaseado a base de miel, mostaza y jugo de naranja. El horneado genera una superficie caramelizada y brillante, que puede completarse con frutas cítricas o rodajas de piña, aportando frescura y color.
En países con fuerte tradición parrillera, el asado de carnes sigue siendo protagonista de la noche del 31. La inteligencia artificial sugiere optar por cortes variados, como costillas, vacío o lomo, marinados previamente con especias, ajo y jugo de limón. La cocción lenta y a fuego bajo favorece una textura tierna y jugosa, mientras que el acompañamiento con chimichurri o salsa criolla completa la experiencia.
Más allá de las recetas puntuales, la clave que repite la IA es clara: planificación, sencillez y equilibrio. Combinar platos conocidos con algún giro creativo puede transformar la cena de Año Nuevo en una experiencia distinta, sin perder el espíritu de encuentro que define la celebración.



