Pasadas las 15:00 horas de este martes, una columna de humo en la zona de Isla Las Hermanas activó un operativo de emergencia que demandó un despliegue técnico y humano de alta intensidad. El incendio, localizado en el corazón del delta, presentaba un riesgo inminente de propagación hacia las viviendas del sector, lo que obligó a una intervención coordinada entre fuerzas de seguridad y servidores públicos.
Ante la complejidad del terreno, se articuló un dispositivo de traslado mediante unidades de la Prefectura Naval Ramallo, encargada de movilizar a los diez bomberos y el equipamiento pesado hacia la zona insular. El ataque al fuego se realizó de forma directa, combinando el uso de motobombas con líneas de agua y tareas manuales con herramientas de zapa para circunscribir el perímetro afectado.

Eficiencia operativa y balance
Tras cuatro horas de labor ininterrumpida, el cuerpo de Bomberos Voluntarios logró la extinción total de los focos ígneos. Según el reporte oficial, el operativo finalizó sin registrar evacuados ni daños materiales en las propiedades cercanas, regresando la dotación a la base sin novedades personales.
Este nuevo incidente en el Delta no pasó inadvertido para la comunidad. Entre los vecinos de Ramallo y San Nicolás, el malestar y la preocupación por la frecuencia de estos eventos son crecientes. “Es increíble lo que están laburando los bomberos desde que arrancó el 2026; ya deberían tener una compensación provincial acorde al riesgo que asumen”, señaló un vecino de la zona costera, reflejando un reclamo histórico sobre el financiamiento de los cuerpos de voluntarios.
La incógnita de la recurrencia
La recurrencia de incendios en las islas durante el primer trimestre del año genera interrogantes sobre las causas y la falta de controles preventivos. “Siempre incendios, ¿qué es lo que está pasando?”, se preguntan los residentes, quienes ven cómo el ecosistema y la seguridad de las viviendas quedan supeditados a la capacidad de respuesta de los bomberos, en lugar de contar con políticas de manejo de suelos y vigilancia más estrictas que eviten el inicio del fuego.



