La ciudad atraviesa jornadas críticas marcadas por una sucesión de incendios que han puesto en jaque al sistema de emergencias local. Lo que en un principio podría atribuirse a las altas temperaturas, ha comenzado a generar una profunda sospecha entre los vecinos y las autoridades: la asiduidad de los focos y las circunstancias en que se inician sugieren que la mano del hombre podría estar detrás de gran parte de estos siniestros.
El último evento de magnitud se desató este miércoles, pasadas las 18:00, en el barrio Ayres del Sur. El fuego afectó una zona de emprendimientos inmobiliarios en construcción, demandando la intervención urgente de los Bomberos. El operativo se vio condicionado por la falta de bocas de carga cercanas, lo que obligó a las unidades a trasladarse de forma constante para reabastecer sus cisternas, dificultando el combate directo contra las llamas.
Sin embargo, este no fue el único punto de conflicto. Durante la misma jornada, en la zona oeste, un descampado ubicado en Avenida Falcón y Juana de Guella (Barrio 12 de Marzo) fue escenario de un incendio que, según los testimonios recolectados en el lugar, habría sido provocado deliberadamente tras el encendido de neumáticos. El humo negro y la velocidad de propagación alertaron a toda la zona, reforzando la hipótesis de actos de vandalismo.

Despliegue regional y preocupación ambiental
La mañana del miércoles también había comenzado con complicaciones en el sector norte, frente a los barrios Riverland y Santa Teresita, donde un incendio de pastizales de grandes proporciones movilizó a las cuadrillas de emergencia.
A este panorama local se sumó la situación extrema vivida en la estancia Estrella Federal. Allí, la magnitud del incendio forestal fue tal que requirió la colaboración de dotaciones de Ramallo, Lima, Capitán Sarmiento, San Andrés de Giles, Baradero y Santa Lucía, además del apoyo aéreo de un helicóptero de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires. En este caso puntual, existen antecedentes de causas legales en curso, ya que no es la primera vez que el monte de la estancia se ve afectado por siniestros que se presumen intencionales.
La repetición sistemática de estos episodios obliga a plantear un interrogante sobre los controles y la prevención. Mientras los peritos trabajan para confirmar las causas de cada foco, San Nicolás observa con preocupación cómo su entorno natural y la tranquilidad de sus barrios quedan a merced de una “temporada de fuego” que parece tener poco de accidental.



