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Interna en Bioceres: la conducción histórica apunta contra Sartori y asegura que había activos para evitar la quiebra

“Hubo una decisión de mandar a Bioceres SA a la quiebra, incluso con activos que podían respaldar el pasivo”, señalaron desde el sector alineado con Trucco

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La quiebra de Bioceres SA no sólo abrió un frente judicial y financiero, sino que terminó de desatar una disputa interna que venía gestándose desde hace meses y que hoy enfrenta a la conducción histórica encabezada por Federico Trucco con el nuevo grupo de control vinculado al empresario uruguayo Juan Sartori, en la que se suman acusaciones cruzadas sobre los motivos que llevaron a la actual instancia judicial.

El proceso de quiebra decretada a principios de marzo por la Justicia rosarina (por un pasivo cercano a los 160 millones de dólares) abrió el capítulo más áspero del conflicto. Desde el entorno de Trucco sostienen que el desenlace no era inexorable y que existían alternativas para evitarlo. Allegados al reconocido empresario consideraron que en diciembre de 2025 la asamblea no votó una quiebra sino una convocatoria, y agregaron que el camino original apuntaba a una reestructuración ordenada y no a la liquidación.

La crítica escala un peldaño más cuando cuestionan directamente la decisión de la nueva conducción. “Hubo una decisión de mandar a Bioceres SA a la quiebra, incluso con activos que podían respaldar el pasivo”, señalaron. Según esta visión, la compañía contaba con recursos estratégicos, tecnológicos y productivos capaces de sostener una salida negociada. En ese marco, desde el sector desplazado apuntaron al nuevo bloque de control (comandado por Sartori) y deslizaron: “Parece la decisión de alguien a quien no le interesa el negocio”.

Cómo se inició el conflicto

Para entender cómo se llegó al actual conflicto interno en Bioceres SA es clave reconstruir la secuencia de hechos financieros y societarios que se aceleraron durante el último año y que terminaron de cambiar por completo la estructura del grupo.

El primer punto de quiebre se produjo a mediados de 2025, cuando la compañía entró en default tras incumplir pagos de instrumentos bursátiles por más de 5 millones de dólares. Ese episodio marcó el inicio visible de la crisis de liquidez y encendió las alarmas sobre la sustentabilidad financiera del holding.

Hasta ese momento, Bioceres SA ocupaba un lugar central dentro del esquema corporativo: era la controlante de Bioceres Crop Solutions (Biox), la firma internacional que cotiza en Nueva York y que concentraba los principales activos operativos y tecnológicos del grupo.

Sin embargo, en paralelo al deterioro financiero, comenzó a desplegarse un proceso de reestructuración societaria que alteró ese esquema. A través de una serie de movimientos, el control y los activos más relevantes fueron migrando hacia otras unidades, bajo el paraguas de Moolec Science (con Sartori como cara visible).

Como resultado de esa reorganización, Bioceres SA fue perdiendo peso dentro del holding hasta quedar reducida a una estructura residual: separada del negocio principal, sin participación directa en las operaciones más rentables y con un pasivo propio que quedó concentrado en esa sociedad.

Ese cambio es clave para entender la disputa actual. Mientras el negocio operativo y los activos estratégicos quedaban dentro de otras compañías del grupo, la deuda permanecía en la firma local.

El desenlace llegó a comienzos de 2026, cuando Moolec solicitó la quiebra de Bioceres SA, que arrastraba un pasivo cercano a los 39 millones de dólares. Para entonces, el desacople entre activos y deudas ya estaba consumado, y la sociedad había quedado prácticamente sin capacidad de generar ingresos para afrontar sus compromisos.

Esa secuencia que incluye reestructuración interna, default y posterior pedido de quiebra es el trasfondo sobre el cual hoy se monta la disputa entre accionistas y ex directivos. Porque no sólo explica el colapso financiero, sino también alimenta la discusión central: si la quiebra fue el resultado inevitable de la crisis o la consecuencia de cómo se reorganizó el grupo en medio de esa crisis.

La postura de la conducción histórica

Desde el entorno de Federico Trucco sintetizan su postura en una idea central: la crisis de Bioceres SA no refleja necesariamente la situación del conjunto del grupo.

Según explican, la sociedad que terminó en quiebra fue progresivamente despojada de sus activos más relevantes entre ellos, su participación en Bioceres Crop Solutions, que se habría perdido al ejecutarse garantías vinculadas a deudas, lo que la dejó sin capacidad propia para afrontar sus compromisos.

Sin embargo, remarcan que esa debilidad patrimonial no se replica en el resto del entramado empresario. Por el contrario, sostienen que dentro de la estructura más amplia (hoy reorganizada bajo Moolec Science) existen activos y recursos suficientes como para responder por las obligaciones impagas.

En esa línea, plantean que el problema no es la falta de respaldo económico a nivel grupo, sino cómo quedó segmentada la deuda: concentrada en una sociedad vaciada, mientras los activos quedaron en otras compañías vinculadas.

En este sentido, sintetizan que Bioceres SA puede no tener fondos propios, pero el grupo al que pertenece sí tendría capacidad para hacerse cargo de la situación, una interpretación que refuerza la hipótesis de que la quiebra no era el único camino posible y de hecho arriesgan que “fue un proceso elegido”.

Fuente: Con información de El Ciudadano

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