
Javiera Salcedo, una vida atravesada de punta a punta por el deporte. Fue nadadora profesional durante más de 20 años, representando a la Argentina en Juegos Olímpicos y campeonatos del mundo. Desde muy chica, su rutina estuvo marcada por entrenamientos, viajes, competencias y una disciplina muy fuerte.
La natación fue su gran escuela en la vida: le enseñó a convivir con la presión, con la frustración y con la constancia diaria. Aprendió que nada es inmediato y que los resultados siempre llegan a través de un trabajo silencioso.
Al finalizar esa etapa, se reinventó mediante la creación de ODECLÁS, una marca de bañadores deportivos de alto rendimiento. Hoy continúa ligada al agua, mediante el diseño y el emprendimiento, pero con la misma pasión de siempre.
La elección por la natación: “Empecé a nadar siendo muy chica, casi como un juego. Mis padres llevaron a mi hermana mayor y a mí al Club Belgrano para aprender a nadar, y desde el primer momento el agua fue un lugar donde me sentí cómoda, libre y segura. Con el tiempo, ese vínculo tan natural se transformó en pasión y después en una forma de vida.
En el camino hubo crisis, necesarias para reafirmar mi convicción. Estuve alejada de la natación durante cuatro años; prácticamente no volví a pisar una pileta. Necesitaba ese distanciamiento para entender el valor real de lo que podía llegar a ser y para tomar conciencia de las condiciones naturales que tenía.
Dejé la natación a los 17 años, siendo una adolescente con ganas de vivir, y volví a los 21 con una mentalidad completamente distinta: muy convencida de lo que quería y dispuesta a darlo todo. Cuatro meses después de volver, me consagré campeona argentina, y al año recibí una propuesta para ir a competir a España. La acepté sin pensarlo: era una oportunidad única”.
El valor de emprender: “Emprender es empezar de cero, equivocarse, aprender y volver a intentar. No se trata solo de crear una marca, sino de sostenerla, construir una identidad y seguir adelante incluso cuando hay dudas. Hacer frente a absolutamente todo. Para mí, también fue una forma de implementar mi capacidad de competición en la vida real, ponerme un nuevo objetivo y darlo todo por conseguirlo, además de creer fervientemente en lo que estaba haciendo”.
El nacimiento de ODECLÁS: “Surge de una necesidad real que viví durante años como nadadora. Siempre me costó encontrar bañadores que realmente acompañaran el rendimiento, que fueran técnicos, cómodos y duraderos, pero que también tuvieran diseño y personalidad.
Cuando dejé la alta competición, entendí que quería seguir ligada al agua, pero desde otro rol. Así nació la idea de crear una marca pensada por y para deportistas, uniendo experiencia técnica, funcionalidad y estética”.
Las dificultades del cambio de vida: “El alto rendimiento te da una identidad muy fuerte y, cuando se termina, aparece una sensación extraña. En mi caso, fue casi de descanso total. Pasás de tener una rutina completamente estructurada y físicamente exigente a una vida más ‘normal’, y no todo el mundo logra encajar bien ese cambio.
En lo personal, mi transición fue particular. Me retiré y, al poco tiempo, quedé embarazada, así que no tuve demasiado margen para preguntarme qué hacer con mi vida fuera del alto rendimiento. De alguna manera, ya lo tenía todo planificado, y así fue como se dio.
Durante mis últimos años como deportista ya trabajaba como diseñadora en una empresa, y cuando me retiré y quedé embarazada, ese nuevo camino estaba bastante claro: crear mi propia marca.
Tardé muy poco en dejar la empresa y empezar con ODECLÁS. Ese cambio no solo fue profesional, sino también personal. Me obligó a conocerme de nuevo, a descubrir otras habilidades y a redefinir quién era yo más allá de la nadadora”.
La familia como pilar: “Mi familia estuvo presente en los logros, pero sobre todo en los momentos difíciles. Son los que te sostienen, te acompañan y te recuerdan quién sos cuando todo se mueve. Sin ese apoyo, ni mi carrera deportiva ni ODECLÁS habrían sido posibles”.
El futuro cercano: “Mi foco está en seguir haciendo crecer ODECLÁS, consolidar la marca y explorar nuevas líneas vinculadas al deporte y al diseño. También me interesa participar en proyectos donde pueda aportar mi experiencia desde el alto rendimiento, el emprendimiento y la reinvención personal”.
La historia de Xavita, más allá de la sumatoria de éxitos y fracasos, está colmada de resiliencia, esa que construyó con la experiencia que le presentó el deporte. La necesidad de reinventarse trajo un nuevo caos en donde nuevamente mostró sus capacidades de nadar contra la corriente o fluir con ella. Por último, el camino muestra cada paso efectuado con esfuerzo, sacrificio y sonrisas que inspiran a propios y ajenos. La función del deporte, además de la revelación del carácter, es la demostración noble de integridad y su estructura, y en Xavita habitan de forma tal que es, fue y será una referente de la vida deportiva y sus caminos.

