Sociedad

Juan Ojeda: “Mientras esté arriba de un escenario, mi corazón va a estar contento”

Ligado al arte desde la infancia, Juan encontró en la música, el teatro y la comedia musical un espacio de refugio, expresión y crecimiento. Hoy continúa su formación artística en Buenos Aires tras obtener una beca en el Instituto Argentino de Musicales

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Juan Ojeda, recibido en la secundaria de bachiller en economía, estudió tres años el profesorado de teatro en la Escuela de Arte hasta finales del año pasado. Desde chico estuvo ligado a las expresiones artísticas, experimentó la música, el canto y la danza, siendo el canto y la música el camino que más formó su integridad. Encontró su inspiración en su papá debido a las vivencias producidas en reuniones y sobremesas, momentos que atesora de manera detallada y busca permanentemente obtener algún aprendizaje nueva de ellas. Además es bartender y en la actualidad se encuentra en Capital Federal continuando con su perfeccionamiento en el rubro artístico siendo becado por el Instituto Argentino de Musicales (IAM)

El deseo de la niñez:“Siempre sentí que el arte formaba parte de mí, pero debía descubrir el lugar o la rama que iba conmigo. Mi seno familiar siempre estuvo marcado por la música y ese fue el medio más fácil que encontré, también tuvo mi desconexión de mi lado artístico producto de otras actividades alejadas a ello, pero desde muy chico sabía que esto era algo que iba a formar toda la vida parte de mi. Hoy intento darle el vuelo y el profesionalismo que quiero, es un camino largo, disfrutable y muy desafiante”.

La llegada de la actuación: “Tenía la necesidad de encontrar un espacio en donde pueda aislarme de las cosas malas de la vida, mientras atravesaba uno de los momentos más difíciles de mi vida, encontré un canal de descarga hermoso que todos los días me muestra un camino nuevo para recorrer: la actuación y el escenario forman el combo perfecto para sacar todo lo malo que me pasa, así como darle brillo a las emociones que me produce el arte y los momentos que voy viviendo. Fue un amor a primera vista”.

La expansión del artista: “El mundo artístico es un mundo que te pide constantemente que lo explorés, tenía mis dudas, miedos e incertidumbres como todo principiante, hasta que comencé comedia musical, ese fue el ‘click’ que hizo que se produzca la inyección de lo que me faltaba para dedicarme de lleno a esto, querer vivir de esto y sobre todo nutrirme de todo lo que ese mundo tenía para mí”.

Lo mágico de cada espacio: “En el arte siempre existe una necesidad y cada lugar tiene su forma particular de expresión, en el teatro encuentro la inquietud sobresaliente de querer contar siempre algo, en la música disfruto ese estado de liberación lo malo y la danza esa expresión qué está por encima de las palabras, el movimiento que marca un relato de emociones que generalmente no podes nombrar y por último la comedia musical es el quilombo hermoso donde se juntan las tres expresiones anteriores, es algo mágico de ver, de hacer, de sentir”.

La esencia que mide el camino: “La alegría y la energía es lo que busco brindar en cada oportunidad que se me presente, me encanta hacer reír a las personas en el escenario y vivo todo intensamente, hay momentos en el cual eso es contraproducente y debo bajar un cambio o me obligan (con razón) a hacerlo, pero el deseo por hacer bien las cosas y lograr un disfrute tanto para mí como para quien ve lo que hago puede más”.

La expectativa sobre el arte: “Uno siempre espera que el arte lo deslumbre, lo sorprenda, es muy difícil llegar a esa sensación, pero la experiencia de vida logra crear cierta creatividad que te ayuda a crecer, de todas formas el arte no te ayuda si no te movés. Tengo las ganas apuntadas a crecer y estoy a la espera de las nuevas oportunidades”.

El futuro prometedor rebalsado de energía: “La posibilidad de la beca despertó nuevas energías y expectativas en mi. Siempre tuve deseos de vivir en Buenos Aires y todo el tiempo sentí que esa beca podía ser mía, estaba mentalizado que lo iba a lograr y así fue. Hoy la ansiedad, las expectativas y por supuesto las energías las tengo a flor de piel, espero con el pasar del tiempo poder regularlas para brindar mi mejor versión”.

La importancia del lugar: “Apunto a estar en los mejores escenarios, cada vez que estoy ahí, soy feliz y eso no pienso cambiarlo por nada. Poder estar arriba de una escenario haciendo lo que amas o para lo que te preparaste es un privilegio que pocos tienen, no puedo pedir más que eso”.

Las enormes y diversas energías que fluyen a través de Juan son el claro ejemplo de la pasión orientada hacía un objetivo, entendiendo que en un espacio donde ocurre el arte, el escenario, no es más que una lucha entre sacarse el peso de las malas experiencias contra la esperanza de que todo puede cambiar o mejorar, en ese lugar estará Juan intentando lograr estabilidad en sus emociones, provocando otras a quien lo disfrute y con la felicidad latente como cada vez que se sube allí. El futuro ya llegó, solo resta demostrar que siempre fue necesario actuar para vivir.

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