
El refuerzo está dirigido principalmente a quienes tienen menores ingresos, con el objetivo de ayudar a sostener el poder adquisitivo de los haberes más bajos frente a la situación económica. Alcanzará a jubilaciones y pensiones contributivas de ANSES, a titulares de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y a quienes cobran pensiones no contributivas, como por vejez, invalidez o madres de siete hijos o más, entre otras.
El monto máximo del bono será de $70.000, aunque no todos cobrarán esa cifra completa. Quienes perciban el haber mínimo recibirán el total del refuerzo. En cambio, quienes cobren por encima del mínimo obtendrán un monto menor, calculado para que la suma entre su haber y el bono no supere el tope establecido.
En la información oficial también se reconoce que al no actualizarse periódicamente según la inflación, el bono pierde impacto real sobre el poder de compra. Además, el Gobierno argumenta que el sistema de movilidad jubilatoria anterior generó efectos negativos en los haberes, especialmente en los sectores de menores ingresos, y que no acompañaba adecuadamente la suba de precios.



