La caída de un ejemplar de gran porte este domingo en zona oeste encendió las alarmas de los residentes. A pesar de que no hubo que lamentar heridos, el episodio pone de relieve la necesidad de agilizar el mantenimiento preventivo en los pulmones verdes de la ciudad para evitar que el azar sea el único custodio de los transeúntes.
Lo que comenzó como una tarde apacible de domingo en las inmediaciones del Monte de Eucaliptos se vio interrumpido por un estruendo que los vecinos describieron como una “explosión”. Un árbol de dimensiones considerables cedió y se desplomó sobre el terreno, impactando a escasa distancia de una mujer que regresaba de la feria de la Estación y de una pareja de ciclistas. El incidente, afortunadamente, terminó solo en un susto, pero dejó flotando en el aire una pregunta recurrente sobre la prioridad de las tareas de poda y saneamiento en la periferia.
Para la comunidad de la zona oeste, la situación no es una novedad. Muchos aseguran haber canalizado sus inquietudes a través de los canales oficiales, como el 147, sin haber obtenido hasta el momento la celeridad que el riesgo amerita. “Se han hecho reclamos en varias oportunidades y durante distintas gestiones, pero los hechos no terminan de llegar. Uno ya no quiere renegar, solo espera que se actúe antes de que muera alguien”, comentaba un vecino que ha seguido de cerca el estado del arbolado en el sector.
La gestión del “mientras tanto”
Si bien la ciudad ha mostrado avances en la estética de diversos espacios públicos, el mantenimiento de los ejemplares de gran porte en áreas como el Monte parece haber quedado en un segundo plano dentro de la agenda de servicios. La sensación entre los residentes es que la respuesta municipal suele ser reactiva —llegar después de la caída— en lugar de preventiva.
“¿Qué tiene que pasar para que vengan?, esperemos que no sea necesario un evento mayor para que se le preste atención al mantenimiento de estos árboles”, sostienen en el barrio. Existe, además, una preocupación genuina por la preservación del monte; los vecinos no piden una tala indiscriminada que despoje a la zona de su sombra y su historia, sino una intervención técnica que garantice la convivencia segura entre el bosque y quienes lo transitan a diario.
Hacia una solución integral
La caída de este domingo es una señal que el Ejecutivo local no debería desestimar. En una ciudad que se proyecta moderna y eficiente, el cuidado del patrimonio natural y la seguridad del vecino en la vía pública deben ir de la mano. La optimización de los tiempos de respuesta ante los informes de riesgo es, hoy por hoy, la principal demanda de los ciudadanos de zona Oeste que solo pide transitar sin mirar con desconfianza hacia arriba.



