Historias

La historia del coleccionista argentino que vio cuatro veces en vivo a Elvis Presley

Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento del Rey del Rock and Roll, y en La Viola hablamos con Carlos Rodríguez Ares, uno de los mayores fans del cantante en nuestro país que cuenta con un hito en su haber del que pocos en el mundo pueden presumir.

banner-noticia
banner-noticia

Antes de Elvis, no había nada”, describió John Lennon sobre su primer ídolo. Definido como el Rey del Rock and Roll, es considerado como una de las figuras más importantes de la cultura popular del siglo XX.

Seductor y carismático, con una voz y un estilo particular, Elvis también cruzó a lo largo de su carrera otras fronteras musicales, como el country, el pop, las baladas, el góspel y el blues.

Vendió cerca de mil millones de discos en todo el mundo y es considerado el artista con mayores ventas de todos los tiempos. En 2016, la revista Forbes lo ubicó en el cuarto puesto de las celebridades fallecidas con mayores ingresos. Fue nominado a 14 premios Grammy, ganó tres y recibió uno en la categoría a la carrera artística cuando tenía 36 años. Además, su nombre aparece en diversos salones de la fama musicales.

Elvis nació el 8 de enero de 1935 en Tupelo, en el seno de una familia muy pobre. Su hermano gemelo, Jesse Garon Presley, murió a las pocas horas del parto. Con tan solo 10 años salió segundo en un concurso de canto para aficionados en la Feria de Mississippi. La canción que eligió el pequeño Presley fue “Old Shep”. Lo hizo sin acompañamiento y el público se dio cuenta de que ese chico tenía mucho talento. La familia descubrió su potencial. Sus tíos le regalaron una guitarra, con la cual aprendió sus primeros acordes.

Su destino cambió en agosto de 1953, con 18 años, cuando entró en el estudio de Sun Records en Memphis para grabar dos canciones (“My Happiness” y “That’s When Your Heartaches Begin”) con el objetivo de regalárselas a su madre. Al año siguiente, registró en el mismo lugar una versión de “That’s All Right”, que salió con “Blue Moon of Kentucky”, como lado B. Luego llegarían éxitos como “Jailhouse Rock”, “Heartbreak Hotel”, “Hound Dog”, “Don’t Be Cruel” y “Blue Suede Shoes”, que lo llevaron a obtener la corona. El resto de la historia es conocida.

La pasión de un coleccionista argentino

Carlos Rodríguez Ares vive rodeado de vinilos, libros, afiches de películas y muchos objetos relacionados a Elvis. Recorrer su departamento porteño es una experiencia fantástica donde uno descubre distintos momentos de la carrera de Presley.

Este coleccionista de fama internacional fue importante por su trabajo con distintas figuras del rock argentino como Los Helicópteros, Virus, Soda Stereo, Riff y Los Fabulosos Cadillacs, entre otros. Tiene un local de venta de discos de Elvis y publicó varios libros sobre el Rey.

“Antes de que alguien acuñara la palabra ‘Rockstar’, Elvis ya estaba viviendo ese estilo de vida”, definió el reconocido coleccionista. Carlos descubrió en la radio a Elvis cuando tenía 7 años. En ese momento, sintió atracción por una voz mágica, única, a la cual escucharía toda la vida. Fue así que, desde ese momento, les pidió a sus padres los discos del astro del rock. El destino lo llevó a presenciar distintas actuaciones de su ídolo y hasta a tener un autógrafo. En una charla con La Viola, nos brindó interesantes conceptos sobre la vida del Rey del Rock.

Elvis, el primer influencer

La leyenda del rock compró y vendió más de 200 autos, gastó sumas gigantes de dinero en efectivo en motocicletas, botes, karts, caballos, máquinas de pinball, mesas de billar, muebles a medida, televisores, pistolas chapadas en oro con manijas de nácar, una cancha de racquetball, una piscina con un trampolín y una galería de tiro para destruir cualquier cosa que considerara conveniente.

Presley también fue un pionero de la tecnología, convirtiéndose en el primer artista solista en ofrecer un concierto en vivo transmitido internacionalmente por satélite. El especial ‘Aloha from Hawaii’ de 1973 fue el especial más caro hasta ese momento, con un costo de USD 2.5 millones. Dato: se vio en más hogares que el alunizaje de 1969.

Su estilo de vida

Mientras Led Zeppelin alquilaba su legendario avión ‘Starship’, Elvis compró no uno, sino dos jets para su uso privado. Años antes de que los Beatles usaran sus viajes espirituales para encabezar el movimiento psicodélico del Rock, Elvis ya había encontrado un consejero espiritual: su estilista, Larry Geller. También construyó un jardín de meditación (donde más tarde fue enterrado) en su casa para utilizarlo como un espacio para la introspección.

Durante su Comeback Special del ‘68, Presley estrenó “If I Can Dream”

La canción fue un tributo al Dr. Martin Luther King Jr., estrenada dos meses después de que el líder de los derechos civiles fuera asesinado a tiros en Memphis.

El estado de Tennessee de Elvis no era el lugar más progresista, pero aún así compartió su respeto por el Dr. King a través de la canción escrita por Earl Brown.

Una anécdota

Un día, Elvis estaba charlando con su soprano, Kathy Westmoreland, con quien, además de un ocasional vínculo amoroso, tenía una gran conexión espiritual, y le comentó: “Kathy, hay algo que me entristece, y es que pasé por este mundo y no dejé nada trascendente por lo cual ser recordado”.

Carlos Rodríguez Ares y el sueño del pibe

Los años ’70 encontraron a Elvis a pleno, haciendo giras y lanzando nuevo material. Carlos reservó por carta cuatro fechas: 31 de agosto y 1, 2 y 3 de septiembre de 1972, y es imposible para él verbalizar la emoción y la ansiedad que se apoderó de él desde ese momento.

Carlos llegó a Las Vegas el mismo 31, en la previa del primer show. En cuanto desembarcó en el Hotel Hilton, tiró las valijas en la habitación y bajó corriendo para preguntar si estaban las entradas. “Quédese tranquilo, señor, están reservadas”, le dijo una amable empleada norteamericana con la intención de calmarlo un poco.

“Usted tiene reserva para el Midnight Show”

Rodríguez Ares tuvo un momento de lucidez y pensó que le gustaría volver a Buenos Aires con la firma de Elvis. Se hizo una escapada al downtown y compró un ejemplar del simple “Hound Dog”.

Emilio Muscelli, el maitre, era el hombre con la carpeta que contenía, de la A a la Z los nombres de los que tenían reservas. Cuando llegó su turno, Carlos escuchó: “Your name, Sir?”, y tembloroso enunció: “Carlos Rodríguez Ares”. “Lo siento, su nombre no está en la lista, no tiene reserva”, le dijo el hombre. “En los Estados Unidos no se usan los dos apellidos, por lo que la reserva estaba a nombre de ‘Ares, Carlos R’. La fortuna hizo que Emilio cerrara esa carpeta hasta la primera hoja, en la que el nombre ‘Ares, Carlos R.’ quedó a la vista arriba de todo”, recordó sobre aquel momento.

“Vi a Elvis tres veces más, y envalentonado, en la segunda noche me animé a esconder una grabadora Phillips en un bolso y colocarlo entre sus piernas con la intención de registrar ese momento mágico. Pese a los carteles que decían ‘prohibido entrar con cámaras fotográficas o grabadoras’, me arriesgué y, entre toses fingidas, apreté el botón ‘rec’”.

En la última noche, su cuarto show, fue por más y vivió una experiencia única. “Después del concierto encontré al pianista de Elvis, Glen Hardin, y después de charlar con él sobre la influencia de la música de Elvis y el rock and roll en general en nuestro país, cosa que Hardin no podía creer, me prometió intentar conseguirme un autógrafo”. Carlos le entregó su ejemplar de “Hound Dog” y esperó en el bar conteniendo la respiración por largos minutos hasta que se abrió el ascensor, y apareció el músico enarbolando el ejemplar firmado.

Fuente: Con información de TN

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×