
Entender el pensamiento humano quizas sea la perdida de tiempo más grande jamas inventado o el proceso de búsqueda del conocimiento más utópica hasta el momento, sea cual sea el lado donde nos encontremos, el mundo esta tornándose cada vez mas complejo, degradante y estupefacto. Las tendencias impuestas por las redes sociales y el ojo ajeno infunden al ser humano a someterse a un proceso a caida libre en donde los lugares para sostenerse suelen ser pocos, por no decir nulos.
En toda esa maraña de conceptos denigrantes y actitudes que atentan contra el hombre llegó “La Sustancia”, una película dramática de terror britanica-francesa dirigida por Coralie Fargeat y protagonizada por Demi Moore, Margaret Qualley y Dennis Quiad. La trama de esta entrega consiste en una mujer famosa ya de una edad avanzada para la sociedad comienza su caida en dicho mundo de la fama, ante las criticas y comentarios salvajes por parte del mundo general decide consumir una droga que se vende en el mercado negro, la cual le permitirse convertirse en una persona más joven, lo peligroso y horrible son los efectos secundarios que conllevan dicho consumo.
Elizabeth Sparkle (Demi Moore) es una estrella del mundo del fitness, muy al estilo Jane Fonda, es despedida tras cumplir 15 años con su programa a causa de su “deterioro” físico y por la baja audiencia que el programa ha obtenido. Sumergida en la incompentencia, la soledad y la baja autoestima recibe el anunció de un “suero milagroso” que le puede cambiar la vida. Consume dicha droga y comienza a desarrollarse una persona nueva en su ser la cuál nace desde su columna, dicho ser es una versión mas joven a la cual la llama Sue (Margaret Qualley). Ambas personas tiene pensamiento propio pero dependen entre si, deben cambiar de cuerpos cada semana y tener su control correspondiente para que no hay ningún efecto adverso en su cuerpo y alma. A lo largo de la entrega ocurren diálogos entre si que dennotan los diferentes perfiles de la sociedad actual que buscan oprimir todo disfrute de placer o de éxito por haber logrado el objetivo. A medida que transcurren los minutos el terror se hace presente por los efectos secundarios de la sustancia, asi como los pensamientos reales que van apareciendo, se respeta al máximo la frase típica de la realidad supera la ficción. Dejando de lado el final que es uno de los mas fuertes del 2024, la importancia de “La Sustancia” es el mensaje que deja en aquellas personas que quizas algún momento de tuvieron que atravesar.
Desde el plano de la dirección todo el hermetismo, incertidumbre y sensación de ahogo ocurre a traves del espejo, lugar donde toda persona alguna vez en su vida tuvo que librar alguna batalla. Los momentos de “asquerosidad” están bien ejecutados desde la cámara asi como desde el maquillaje que oscila entre lo real y la ciencia ficción. La música y el sonido no es el tema principal del largometraje aunque el guión tiene un nivel descomunal dadas las problemáticas que abarca a causa del pensamiento humano. A nivel actoral, las dos actrices principales se llevan todo en la pelicula, un regreso impactante de Demi Moore y una corroboración de Margaret Qualley como una de las actrices del momento. Los mensajes distorsionados a lo largo del largometraje hace ver la realidad de la cuestión por mas que este contado de una forma ficticia, la analogía relacionada al huevo y como podemos utilizarlo de diferentes maneras hasta el punto de desaprovechar uno de los productos alimenticios mas importantes de la pirámide nutricional, es un fiel reflejo de como se utilizan a las personas para satisfacer placeres sin sentidos o violentos. Y asi también el poco valor que tenemos como seres humanos para el ojo que solo ve el envase o el color del mismo.
Esta entrega de 180 minutos toca varios transtornos psicológicos como el Transtorno Dismórfico Corporal (TDC), Transtorno límite de la personalidad (TLP), la depresión, la gerascofobia y la ansiedad.
Es una muy fuerte sátira pero necesaria en un mundo cada vez más súper sexualizado, discriminatorio, superfluo y distorsionado, en donde el ego supera a la esencia humana y en donde aún se continúa sin lograr consolidar, una cultura para que la mayor parte de la población atienda su salud mental.
La película lleva a enfrentar la propia relación con el cuerpo, el éxito y la autoimagen, recordándo que, en la carrera por satisfacer las expectativas externas, el ser humano puede convertirse en su peor enemigo.
El odio hacia uno mismo es una señal de sufrimiento emocional profundo y puede estar vinculado a varios factores subyacentes. Es fundamental que las personas reciban apoyo psicológico para abordar las emociones y los pensamientos destructivos y, que puedan descubrir y sanar todas las heridas de la infancia.
Larga vida al séptimo arte.
Fuente: Mariano Kane



