Mateo Gatti, polifuncional y con múltiples intereses, tiene gran parte de su vida marcada por el fútbol. A lo largo de los años conformó un grupo de amigos que le permitió desarrollar habilidades sociales clave para alcanzar sus objetivos. Estudió abogacía y dirección técnica de fútbol, y se recibió como profesor de historia, impulsado por su interés en narrar historias. Durante la pandemia canalizó su pasión por el cine y la dirección, que hoy ocupa un lugar central en su vida cotidiana. Lleva realizados cuatro cortometrajes y se encuentra en la preproducción de su ópera prima, que se estrenará en los próximos meses con su productora Después del Horizonte.
El beneficio del tiempo libre obligado
El cine siempre formó parte de mi vida y el tiempo libre a causa de la pandemia me permitió unirme mucho más a él. Comencé a consumir en ese tiempo todo tipo de películas que me gustaban o me recomendaban; a su vez hacía mis investigaciones sobre cosas nuevas o fuera de lo común. Al tener demasiado tiempo libre también pude realizar cursos sobre dirección, estilos e ideologías dentro del cine. Cuando finalmente terminó la pandemia ya tenía un mayor conocimiento y decidí también hacer cursos sobre guion. De todas formas, uno siempre busca la forma de seguir aprendiendo.
La llegada cautivadora del séptimo arte
Soy amante de la fantasía y la ciencia ficción, al punto que desde un primer momento deseaba ser novelista. Al momento de poner las historias que pensaba en un papel, me di cuenta de que toda la imaginación surgía a causa de lo que veía en las películas; la inspiración y cultura que tengo es gracias a eso. No me considero un gran lector, pero sí una persona que busca e intenta ser visionaria con lo que lee. Hoy pienso todo desde un lado cinematográfico. Escribir parecía ser simple y hacer cine parecía difícil, pero a medida que transitás ese camino te das cuenta de que una de las principales motivaciones es animarse.
El día a día desde la mirada cinematográfica
El día a día es muy interesante. Trabajo como docente y desde esa proyección surgen historias diversas; después imagino el movimiento de cámaras, los encuadres, el plano detalle, el plano general. Lo relaciono con otras películas, hago recortes, mezclo todo en mi mente y llego a un resultado. El cine es movimiento y siempre busco la mejor manera de lograrlo.
Las películas que marcaron el sendero
Desde el plano de la investigación emocional y personal te diría que “Medianoche en París”, de Woody Allen, me llevó a indagar sobre todas las búsquedas que produce el cine, desde lo material hasta lo emocional e incluso lo histórico. El tinte “noir” de “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” me parece superlativo y tomo varias cosas de ese estilo. Y, por último, el desenfreno de “After Hours”, de Martin Scorsese, genera una mezcla que se acerca al tipo de cine que intento crear.
La convivencia entre el fútbol, los amigos, el cine y otras actividades
Es un plano muy amplio y conviven bastante bien. Volví a estudiar abogacía de manera virtual y ahí también hay un nuevo espacio muy abarcativo por estos días. Mi novia me dice que debo tener varias versiones de mi persona y así pasa. Obviamente la más predominante es la del cine, pero están los amigos que apoyan, el fútbol que trato de no dejar de lado y, sobre todo, muchas historias para contar. Dentro de mi espacio es fundamental crear una comunidad que se nutra de todas las partes y trato de que todos entiendan ese mensaje. No negocio mi voz ni lo que intento decir; la convivencia de todos mis mundos es lo que debe prevalecer.
La inteligencia artificial en la actualidad
Estoy interpelado por esta cuestión, ya sea como cineasta o como docente. Es facilitadora de ciertas cuestiones y representa un beneficio para muchas acciones que realizamos. Mi cuestionamiento es sobre el término “inteligencia”: no piensa por mí y no quiero que lo haga. Como seres humanos debemos ser claros con el mensaje o la dirección que le pedimos, porque pueden existir errores muy graves.
La ideología personal
El pulso del cine es el error humano y, si no hago algo mal, no aprendo. Trato de sobreponerme ante todos los estímulos sociales actuales de la forma más artesanal posible. La corriente efímera que predomina por estos días hace que preste mucha más atención al contenido. No me preocupa el tiempo; me importa que lo que intento transmitir sea claro e incentive a las personas. Es un camino difícil, pero animarse ya es un paso importante en estos tiempos.
Las emociones, las historias y los vínculos se entrelazan en la mirada de Mateo Gatti, quien busca no solo llevar a la pantalla relatos surgidos de su imaginación y experiencia, sino también construir espacios de encuentro a través del cine.


