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Mauricio Lezcano: “no importa dónde esté, la locura por jugar al rugby siempre está”

El formoseño llegó a San Nicolás en diciembre de 2024 por un destino laboral en Prefectura y, apenas dos meses después, salió en busca del rugby que había dejado para ingresar a la fuerza. Hoy es centro del Plantel Superior de San Nicolás Rugby y encontró en el club un nuevo lugar para sentirse parte

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Hay historias que empiezan lejos de una cancha y terminan encontrando en el deporte un lugar de pertenencia. La de Mauricio Lezcano tiene algo de eso. Nacido en Formosa, desde los 8 años transitó por distintas disciplinas hasta que, a los 13, descubrió el rugby casi de casualidad.

Una noche de insomnio, la televisión y un partido de rugby despertaron su curiosidad. Tiempo después, un compañero de colegio que había cambiado notablemente su físico gracias a ese deporte terminó de empujarlo a probar. Fue al entrenamiento y ya no se alejó.

Ocho años después, la vida lo llevó por otro camino. Ingresó a la Prefectura Naval Argentina, pasó dos años en la Escuela de Suboficiales de Zárate y, al recibirse en diciembre de 2024, recibió su destino: San Nicolás de los Arroyos.

Una ciudad que no conocía, una vida que debía comenzar desde cero y un desafío enorme. Pero había algo que tenía decidido: volver a jugar al rugby.

Dos meses después de llegar, comenzó a buscar un club. Así apareció San Nicolás Rugby, un proyecto que por entonces todavía estaba dando sus primeros pasos como unión de jugadores provenientes de dos instituciones. Mauricio encontró un grupo, un equipo y, fundamentalmente, un nuevo lugar de pertenencia.

Hoy, además de cumplir con su tarea en Prefectura, es uno de los centros del Plantel Superior de San Nicolás Rugby. Esta es su historia.

Mauricio, ¿Cómo comienza tu historia en Formosa y cuándo aparece el rugby en tu vida?

—Mi historia en Formosa fue muy deportiva. Desde los 8 años hago deporte y fui jugando diferentes disciplinas: fútbol, vóley, handball, básquet, karate, natación y rugby. Nunca me quedaba quieto, siempre me gustó el deporte y más aún cuando conocí el rugby.

El rugby comenzó cuando tenía 13 años. En ese momento tenía insomnio y no podía dormir. Prendí la televisión y vi por primera vez un partido de rugby. Me dejó sorprendido el tipo de juego y me llamó mucho la atención.

Después vi a un compañero del colegio que estaba medianamente obeso y, al pasar los meses y el verano, al año siguiente lo vi con un físico totalmente cambiado. Me llamó mucho la atención qué lo había llevado a esa transformación. Me dijo que hacía rugby y que me invitaba.

Al día siguiente fui al entrenamiento y ahí empezó todo. A su vez hacía fútbol y vóley, pero con los años fui dejando esas actividades para quedarme con el rugby.

¿Cómo llegaste a trabajar en Prefectura y cómo se dio tu llegada a San Nicolás?

—A Prefectura ingresé mediante la Escuela de Suboficiales que se encuentra en Zárate. Pasé todos los exámenes y allí estuve dos años. Una vez que me recibí, en diciembre de 2024 me dijeron que mi destino era San Nicolás de los Arroyos.

Cuando te dijeron que tu destino era San Nicolás, ¿qué pensaste? ¿Qué fue lo primero que te costó de ese cambio?

—Sinceramente no conocía la ciudad. Al ser del norte, no conocía muy bien Buenos Aires, así que me sorprendió y, a su vez, fue un reto enorme porque tenía que comenzar de cero mi vida. Estaba nervioso porque no sabía con qué me iba a encontrar acá.

¿Cómo apareció San Nicolás Rugby en tu camino?

—Fue una cosa que se dio porque lo busqué. Yo había jugado ocho años de mi vida al rugby y después tuve que dejar porque ingresaba a la fuerza de seguridad. Era un bajón enorme.

Estando en la escuela me decía a mí mismo: “Al destino que me den, voy a volver a jugar al rugby”. Y fue así. Cuando llegué a San Nicolás pasaron dos meses de mi estadía y ya empecé a buscar un equipo para volver a practicar ese deporte que amaba.

¿Qué encontraste en el grupo y qué hizo que rápidamente te sintieras parte del Plantel Superior?

—Encontré un equipo nuevo y con ganas de jugar, que todavía se estaba formando. Al enterarme de que el equipo se formaba con jugadores de dos clubes fue muy loco, porque en los entrenamientos y en los partidos éramos uno solo. No había diferencias ni rivalidad por ser de clubes diferentes.

Lo que me hizo integrarme rápido al grupo fue el conocimiento y el físico que ya tenía acerca del rugby y porque, como persona, también soy bueno y humilde.

Sos centro. ¿Cómo definís tu manera de jugar y qué significa para vos ocupar esa posición?

—Me gusta jugar de centro por la destreza y por los distintos requerimientos que tiene la posición. No solamente manejo mi posición, sino que también manejo a las células de los forwards y me considero bueno ante la defensa.

¿Cómo combinás la exigencia del trabajo en Prefectura con los entrenamientos, partidos y viajes?

Uff, bueno, eso sí es un tema que trato de manejar como puedo. El trabajo demanda un tiempo estimado y los horarios que tengo libres trato de dedicarlos a los entrenamientos o a los viajes.

Gracias a Dios tengo una buena posición en mi trabajo que me permite poder cambiar los horarios para poder jugar al rugby. Si no, no estaría jugando ni entrenando.

—¿Qué cosas de Formosa extrañás y qué cosas de San Nicolás ya sentís como propias?

De Formosa extraño las amistades, los familiares y también el club donde crecí deportivamente.

En San Nicolás, por suerte, me hice muchos amigos. Me siento parte del club y del equipo. Y de Formosa traje a mi novia también, que es mi pilar día a día.

En este tiempo, ¿cuál fue la anécdota más insólita que te tocó vivir entre Prefectura y San Nicolás Rugby?

—Uff… que me rompí un dedo de la mano en un partido y al día siguiente, con el dedo fracturado, fui a trabajar igual porque me lesioné fuera del laburo y al principio me dijeron que me tenía que presentar.

Al pasar de los días me dieron la licencia médica para descansar. Pero sí, la pasé mal cuando iba con el dedo roto a trabajar.

Si tuvieras que contarle a alguien tu historia en una frase —un formoseño que llegó a San Nicolás por Prefectura y terminó jugando al rugby—, ¿cómo la definirías?

—Diría que no importa dónde esté, la locura por jugar al rugby siempre está.

Mauricio Lezcano. Formoseño. Prefecturiano. Centro del Plantel Superior de San Nicolás Rugby. Una historia que nació a cientos de kilómetros de San Nicolás, que atravesó un cambio de vida y que encontró en una cancha de rugby una nueva manera de sentirse en casa.

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