Hay dolores que no entran en un gráfico de Excel ni se explican con estadísticas garabateadas. Este jueves, mientras el intendente Santiago Passaglia hablaba de pie frente a una pantalla sobre el “municipio con menos empleados de Argentina”, afuera, a la intemperie de la indiferencia, un grupo de madres intentaba que alguien les sostuviera la mirada. No las dejaron entrar. Para el “modelo nicoleño”, el reclamo por la vida de un hijo parece ser un trámite que también decidieron ajustar.
La apertura de sesiones ordinarias suele ser el momento donde el representante le habla a su pueblo, pero en San Nicolás el “modo operandi” fue el del aislamiento. María del Rosario, la mamá de Thiago Cruz, no pedía un contrato militante ni un favor político; pedía explicar por qué su hijo de 17 años se le fue de las manos esperando dos horas una ambulancia que nunca llegó. Esa es la cara humana del “ahorro” estatal que el oficialismo no proyectó en sus pantallas.
La mirada del vecino: “Son muy siniestros”
En la calle, los vecinos que acompañaron a las madres no ocultaron su indignación. El sentimiento de desprecio por parte del Passaglismo hacia los sectores más humildes fue el denominador común de la mañana:
“Los Passaglia no quieren a los pobres. Son muy cínicos”, susurró una mujer con los ojos fijos en la puerta cerrada del Concejo. La bronca por la desconexión oficial fue total: “Yo le hubiese puesto un video de los barrios destrozados, de los domos que no andan, de las plazas destruidas… Claro, de eso no hacen videito, eso no queda lindo en la pantalla”, sentenció un hombre que conoce bien el barro de la periferia. El reclamo por la falta de humanidad en la gestión resonó fuerte: “¿Ya no existe la Banca 21? El pueblo está afuera llorando por negligencias y ellos solo piensan en cuánto van a recaudar con la Expoagro”. El desamparo frente a los representantes también dolió en la vereda: “Madres, tienen mi apoyo, pero a los concejales no les importa nada la gente, son impresentables”, expresó un joven a las madres.

Justicia que llega tarde (o no llega)
El cerco no es solo municipal, sino también judicial. Los nombres de Brisa Romero, Rodrigo Rial y Juan Pablo Ferreyra flotaban en las pancartas como recordatorios de una justicia que, bajo el ala del Juez Ricardo Luis Prati, parece haberse dormido. Mientras el Intendente hablaba de “terminar con la burocracia”, las familias denunciaban que el camión que atropelló a “Juampi” sigue circulando y prestando servicios públicos como si nada hubiera pasado.
La mitad que no tiene voz
Passaglia admitió en su discurso que a “la otra mitad” no la va a convencer nunca. Quizás no se trata de convencer, sino de escuchar. La gestión que se jacta de ser la más “ágil” del país fue la más lenta y pesada para abrirle la puerta a una madre desesperada. San Nicolás hoy –en los papeles- tiene menos empleados, pero este jueves tuvo también menos corazón. Las Madres del Dolor se fueron de la esquina con las manos vacías de respuestas, pero con la dignidad intacta de quienes saben que, aunque les cierren el Concejo, la verdad no se podrá vallar.



