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Miedo en Barrio Saavedra: “Matan a nuestras mascotas y nos amenazan para que nos callemos”

¿Quién es el dueño del veneno? La historia de impunidad y ensañamiento que tiene a todo un barrio en pie de guerra contra la crueldad animal.

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Vecinos volvieron a encender la alarma ante una ola de envenenamientos de perros y gatos que se repite sin freno. Aseguran que, al intentar denunciar, son intimidados por una familia señalada como responsable. El temor escala: “Si envenenan a una mascota, ¿qué pasa si el próximo es un chico?”.

La comunidad de Barrio Saavedra atraviesa horas de angustia e indignación. Lo que para las autoridades parece ser un “conflicto entre vecinos”, para los frentistas es una carnicería silenciosa que no distingue especies. Una serie de muertes compatibles con intoxicación química ha vuelto a poner sobre la mesa una problemática que el barrio arrastra desde hace tiempo, pero que ahora suma un componente de violencia directa.

Amenazas y psicopatía: el miedo a denunciar

Según los testimonios recogidos, el horror no termina en la muerte del animal. Varios damnificados aseguran haber recibido actos intimidatorios tras señalar a los presuntos responsables. “No podemos seguir viviendo así, tenemos miedo y queremos que esto se termine”, expresaron familias que hoy se sienten desprotegidas por una justicia que llega tarde o directamente no llega.

El perfil de los ataques preocupa por su crueldad. Los vecinos no dudan en calificar al responsable como un “psicópata suelto” que disfruta de la tortura. “¿Cómo pueden disfrutar torturando a un animal así? No pueden defenderse y los hacen sufrir de una manera espantosa”, lamentan en el barrio, recordando casos escalofriantes como el de un gato que tiempo atrás fue hallado estrangulado con una soga.

¿Y si el veneno llega a un chico?

La mayor preocupación actual es que los cebos tóxicos están en la vía pública. El riesgo de una tragedia mayor es inminente: “¡Qué locura, por Dios! ¿Y si llega a envenenar ‘accidentalmente’ a un chico?”, advierte una vecina, y remata con una frase que hiela la sangre: “Quien hace esto tiene un pensamiento tan horroroso que no le importa a quién mata. Solo le importa matar”.

La unión como única defensa

Ante la falta de respuestas, el mensaje entre los vecinos es claro: “La unión hace la fuerza, no se dejen intimidar por gente enferma de maldad. Unidos jamás seremos vencidos”. La exigencia de cámaras de seguridad es unánime para poder registrar el momento en que se arroja el veneno y tener pruebas ante la Fiscalía.

“¡Denuncien, no se queden quietos! No esperen a que pase lo peor”, es el grito desesperado de un barrio que ya no solo llora a sus mascotas, sino que teme por la vida de sus propios hijos. La sospecha de que estos hechos son “mandados” flota en el aire. Algunos recuerdan con desconfianza las épocas de la famosa “camioneta blanca” que hacía desaparecer animales, sugiriendo que detrás de estas matanzas podría haber intereses oscuros o simplemente una crueldad planificada. Hoy, la metodología es el veneno, y el objetivo parece ser el terror generalizado.

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