El movimiento de piezas se dio bajo el hermetismo habitual de las fuerzas de seguridad. En la sede de calle Belgrano 651 de Ramallo, se firmó el acta que marca el “fin de ciclo” para Dardo de Marco. El comisario no se va lejos: cruza el arroyo para integrarse a la Departamental de Seguridad de San Nicolás, una estructura que hoy se encuentra bajo máxima exigencia ante la seguidilla de hechos delictivos que la ciudad no logra domar.
¿Oxígeno o refugio?
En el ámbito policial, el pase de una jefatura activa a un cargo en la Departamental suele leerse de dos maneras: como un ascenso por buena gestión para coordinar tareas regionales, o como una salida elegante ante el desgaste de la “calle”. De Marco llega a San Nicolás con el conocimiento del terreno de la zona vecina, un corredor clave por donde circulan muchos de los vehículos robados en nuestra ciudad.
El escenario crítico que espera a De Marco
El Comisario De Marco no llega a una ciudad en calma; se va a topar con una San Nicolás donde la inseguridad ha dejado de ser una percepción para convertirse en una amenaza constante. El nuevo mando se encontrará con una jurisdicción asediada por el robo sistemático de camionetas y vehículos de alta gama, entraderas que no distinguen barrios y una modalidad de estafas que parece no tener freno. En las calles nicoleñas, el hartazgo vecinal es absoluto: la sensación es que, mientras la ciudad se maquilla para los grandes eventos, los barrios quedan a merced de una delincuencia cada vez más organizada y violenta. De Marco tendrá que gestionar una fuerza que hoy corre detrás de los hechos y una sociedad que ya no acepta como respuesta el simple “patrullaje preventivo” mientras los delincuentes parecen tener siempre un paso de ventaja.
Leguizamón: Una mujer fuerte al frente en Ramallo
La noticia en el distrito vecino es la llegada de la Comisaria Andrea Leguizamón. Su asunción no es un trámite más; hereda una Comisaría Primera con la difícil tarea de recomponer la relación con los vecinos y mejorar la prevención en las zonas comerciales y rurales. Leguizamón tendrá que demostrar en los primeros cien días si este cambio de nombres realmente se traduce en un cambio de estrategia o si es solo un maquillaje de cúpula. Lo mismo ocurrirá en San Nicolás.



