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Nuevos allanamientos por el fentanilo contaminado: esta vez en droguerías de Rosario, Santa Fe y CABA

HLB Pharma y Laboratorio Ramallo ya habían sido inspeccionados; ahora la Justicia apunta a los distribuidores para reconstruir el circuito de las ampollas contaminadas que provocaron 33 muertes en el país

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La investigación federal por la distribución de fentanilo contaminado que ya provocó la muerte de 33 personas en Argentina sumó este lunes nuevos allanamientos, esta vez centrados en droguerías de Rosario, Sunchales, Santa Fe y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las medidas fueron ordenadas por el juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, y ejecutadas por la Policía Federal Argentina, con el objetivo de recolectar documentación clave y profundizar en la trazabilidad de las ampollas adulteradas.

En total, los operativos alcanzaron a cinco establecimientos. Tres de ellos fueron allanados por primera vez: las droguerías Alfarma (con sedes en Rosario, Sunchales y Caballito), Federal Pharma (en la ciudad de Santa Fe) y Glamamed (en Paternal). Los otros dos —HLB Pharma en San Isidro y Laboratorio Ramalloya habían sido inspeccionados el 15 de mayo, tras confirmarse que allí se habían producido los lotes contaminados. En esta segunda intervención, la Justicia busca ampliar pruebas y rastrear nuevas líneas de responsabilidad.

El caso se disparó luego de la muerte de pacientes en hospitales y sanatorios de distintas provincias, tras la aplicación de fentanilo contaminado con Ralstonia pickettii y Klebsiella pneumoniae, dos bacterias que suelen afectar gravemente a personas inmunocomprometidas. El Instituto Malbrán confirmó que las muestras encontradas en pacientes coincidían con las halladas en las ampollas.

En su avance, la investigación apunta a determinar si hubo fallas de esterilización, omisión de controles o incluso sabotaje. HLB Pharma denunció haber sido víctima de un ataque vandálico, que incluyó la destrucción de documentación, la desaparición de respaldos de cámaras de seguridad y el robo de una caja fuerte, ocurrido poco antes de que se emitiera la alerta sanitaria.

El laboratorio está a cargo de Ariel García Furfaro, empresario con antecedentes penales y causas previas por estafa y venta de productos sin esterilizar. En el caso de Laboratorio Ramallo, se detectaron irregularidades como etiquetas apócrifas, falta de registros y producción con numeraciones vencidas o falsas, pese a estar formalmente inhabilitado.

Las primeras muertes ocurrieron en el Hospital Italiano de La Plata, pero con el correr de las semanas se sumaron casos en el HECA y el Sanatorio Parque de Rosario, el Hospital Cullen de Santa Fe y el Sanatorio Dupuytren de CABA. Santa Fe es la segunda provincia más afectada, con 16 muertes confirmadas, 15 de ellas en Rosario. El Ministerio de Salud trabaja junto a la Justicia para identificar otros posibles casos y auditar todos los ingresos hospitalarios desde abril.

El 13 de mayo, la ANMAT prohibió la comercialización de los lotes de fentanilo fabricados por HLB Pharma en todo el país. Dos días después, se ordenaron los primeros allanamientos. Luego, el caso sumó la intervención de una mesa interministerial encabezada por el Ministerio de Seguridad, que evalúa si parte del lote adulterado pudo haber sido desviado a circuitos de narcotráfico.

Desde el ámbito médico, las advertencias son contundentes. La Coordinadora de Microbiología del Hospital Italiano declaró que “esto no fue un accidente. Si alguien introdujo bacterias en un fármaco hospitalario, es un atentado a la salud pública”.

El fentanilo, cien veces más potente que la morfina, es de uso exclusivo en terapias intensivas. La tragedia sanitaria que desató este caso dejó al descubierto graves fallas en los mecanismos de control, en la cadena de distribución y en el sistema de habilitaciones, donde la negligencia o la corrupción pueden terminar costando vidas humanas.

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