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Para luchar contra la inseguridad, plazas en penumbras

La baja iluminación en plazas y parques del norte de la ciudad volvió a instalar el debate sobre inseguridad urbana. Vecinos describen estos espacios como una invitación al crimen y sostienen que la oscuridad restringe el uso familiar en la temporada estival

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Con la llegada de la temporada estival se replica una tradición propia de las familias argentinas: sacar las reposeras a las veredas para encontrar una temperatura más amena y un espacio de comunión entre propios y ajenos. Para quienes viven en consorcios, las plazas o espacios públicos cercanos suelen ser la opción más conveniente para disfrutar una noche de verano.

No obstante, muchas de estas prácticas se ven acorraladas por la proliferación de la inseguridad, que desde hace años parece indetenible en San Nicolás, principalmente en los barrios por fuera de los cuatro bulevares, que siguen siendo postergados como una materia pendiente. Aunque no siempre se concretan delitos, la notoriedad de los mismos genera temor, sobre todo cuando la salida incluye a niños y niñas.

En este contexto, toma por sorpresa lo que relatan vecinos de la zona norte, donde distintos focos de concentración –como la nueva plaza ubicada sobre Av. Illia, frente al Club Automóvil– pasaron de estar completamente iluminados a quedar en penumbra. Una situación similar se repite en la plaza 14 de Abril, frente al Cementerio Municipal, donde la frondosidad de los árboles y la escasa instalación de luminarias crean sectores oscuros.

“Dejamos de ir”

Para conocer más en detalle esta problemática, COSA CIERTA dialogó con una familia vecina de Parque Norte que, con la inauguración del nuevo parque verde, decidió asistir regularmente hasta que el escenario comenzó a volverse más peligroso. “Fuimos varias veces cuando todavía la cancha de básquet tenía las luces, pero ahora queda muy oscuro”, relató el padre. “Dejamos de ir porque por Otero cada vez se ve menos y la mitad de la plaza queda a oscuras; la decisión es principalmente por los nenes”, agregó.

Si bien persiste la iluminación en el sector de césped sintético, el resto del espacio quedó limitado a los resabios de luz natural o a lo que alcanza la cancha de fútbol. A esto se le suman los ingresos por calle Otero, que tienen camino para vehículos pero carecen de luminarias propias, dependiendo de los postes ubicados en la vía pública. La situación se repite en sectores de calle Paraguay.

En paralelo, también se perdió el movimiento en la popularmente conocida como “plaza del cementerio”, un punto neurálgico en época del Aniversario Mariano. Una vez que se retiran los food trucks, la oscuridad gana terreno. El problema se agrava por la frondosidad característica del parque y la escasa cantidad de luces LED que rodean el perímetro, pero no el circuito interno, generando puntos ciegos.

La falta de iluminación no solo afecta a las plazas. Muchas paradas de colectivo también quedan a oscuras, ya sean de transporte público o líneas privadas. No es extraño ver en las primeras horas de la madrugada a varios pasajeros esperando, como tampoco sorprenden los relatos de hurtos o amenazas en ese contexto, donde la oscuridad, el bajo tránsito y la demora en la respuesta policial confluyen.

“Los espacios públicos de calidad son una prioridad. (…) Son el lugar donde cada uno lleva a su familia, a sus hijos, o un lugar de encuentro”, expresó días atrás el intendente Santiago Passaglia a través de los canales oficiales del municipio. Sin embargo, parece que aún quedan barrios por recorrer, algo que los vecinos señalan con mayor fuerza en un año par dentro de la política.

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