
La fiscal Verónica Marcantonio, a cargo de la Fiscalía especializada en delitos vinculados al narcotráfico, brindó una entrevista telefónica al programa Es por acá, que se emite por FM 102.9, donde dio a conocer detalles del reciente operativo llevado a cabo en el barrio 9 de Julio, en el que fueron detenidas cinco personas pertenecientes a una misma familia.
La causa, según explicó, se inició a principios de marzo tras una denuncia anónima que alertaba sobre maniobras de comercialización de estupefacientes en una zona conocida como “El Hueco”, un sector de difícil acceso. Ante la sospecha de que se trataba de un clan familiar que vendía droga al menudeo, se encomendó la investigación a la delegación local de Drogas Ilícitas, que comenzó a realizar tareas de observación y seguimiento.
La fiscal remarcó que se trató de una zona compleja para las tareas de inteligencia, lo que obligó a modificar las estrategias habituales. Una vez obtenidas las pruebas necesarias, se solicitaron cuatro órdenes de allanamiento al Juzgado de Garantías N° 2, que se concretaron durante la madrugada del lunes.
El operativo arrojó resultados altamente positivos, según calificó Marcantonio. En los domicilios allanados, ubicados a escasa distancia unos de otros, se secuestraron 356 envoltorios de cocaína ya fraccionada y lista para la venta, además de trozos sin cortar, medio kilo de marihuana, 25 envoltorios de marihuana, balanzas de precisión, elementos de corte, dinero en efectivo y ocho teléfonos celulares.
“Para San Nicolás, es mucha droga”, sostuvo la fiscal, al señalar que no esperaba encontrar semejante cantidad de estupefacientes listos para la comercialización directa. En base a lo recolectado, indicó que el nivel de actividad de este grupo era elevado y que incluso podría tratarse de revendedores que operaban para alguien de mayor escala, aunque por el momento esa hipótesis no pudo ser confirmada.
Fueron detenidos Claudia Bernaldo, Daniela García, Claudio García, Hernando García y Martina, hija de una de las mujeres. Todos ellos quedaron a disposición de la Justicia y se negaron a declarar durante la audiencia indagatoria. La fiscal ya solicitó la conversión de la aprehensión en detención, y destacó que en todos los domicilios se hallaron envoltorios con características similares, lo que refuerza la presunción de que actuaban en conjunto.
Uno de los hombres fue señalado como el principal investigado, y tenía en su poder cinco de los ocho teléfonos incautados. El análisis del contenido de esos dispositivos será clave para establecer si existía una cadena de comercialización más amplia.
Marcantonio también puso énfasis en un fenómeno que, según expresó, se vuelve cada vez más frecuente: la participación de mujeres en la venta de estupefacientes. Dijo que años atrás no era común encontrar investigadas mujeres, pero hoy en día casi todas las causas incluyen al menos una o dos. Consideró que muchas de ellas asumen ese rol como una forma de ingreso que no requiere demasiada preparación ni implica el nivel de riesgo de otros delitos como un robo a mano armada.
La fiscal subrayó que si bien esta era una causa típica de narcomenudeo, la cantidad de droga secuestrada llamó la atención. Por eso planteó dos hipótesis: que el grupo simulara un nivel de vida más bajo del que realmente tenía para encubrir su actividad, o que funcionara como parte de una estructura mayor. En cualquier caso, consideró que el procedimiento fue exitoso y resaltó el trabajo de campo llevado adelante por el personal interviniente.



