
El diputado Guillermo Castello, de La Libertad Avanza, impulsa una reforma en el Código de Faltas bonaerense para erradicar definitivamente la actividad de los trapitos, limpiavidrios y cuidacoches en Buenos Aires. La intención de este cambio legal es considerar estas tareas como delitos que atentan contra la tranquilidad y el orden público, permitiendo que la policía intervenga de manera inmediata.
Esta movida legislativa toma como referencia lo ocurrido en San Nicolás a mediados del año pasado, cuando el municipio decidió inhabilitar a los cuidacoches en la zona de Plaza Mitre tras las constantes quejas por vandalismo y aprietes.
En ese momento, la gestión local dejó en claro que el uso del espacio público es libre y que nadie tiene permiso para cobrar por el estacionamiento en la calle, reforzando la seguridad con operativos de control.
El proyecto de ley actual va un paso más allá y establece sanciones severas que incluyen desde arrestos de hasta treinta días hasta multas económicas importantes, que se calculan sobre el salario de un agente de seguridad provincial. Un punto clave de la propuesta es que no hace falta demostrar que hubo un pago de por medio; con solo ver a la persona realizando la actividad, la fuerza pública ya puede actuar para evitar problemas de pruebas en la justicia.



